Es un estimulante del sistema nervioso central que actúa después de 5 minutos de su ingestión aumentando la actividad cerebral y el estado de vigilia.
El consumo de 75 a 150 miligramos de cafeína (una taza de café) eleva ligeramente la temperatura corporal, el ritmo respiratorio y la secreción de ácido gástrico en el estómago. Cantidades más altas pueden producir episodios de ansiedad, irritabilidad, insomnio, sudoración, taquicardia y hasta diarrea.
El uso prolongado de más de 650 miligramos diarios de cafeína (unas 4-6 tazas) puede ocasionar úlceras gástricas, incremento en el nivel del colesterol, insomnio, ansiedad y depresión. El uso crónico está asociado con síndrome de abstinencia que cursa con dolor de cabeza e irritabilidad. El consumo prolongado también parece estar asociado a disfunciones cardíacas y a la aparición de ciertos tipos de cáncer asociados a las sustancias derivadas de la torrefacción del café.
El café puede disminuir la probabilidad de embarazo, aumentar el riesgo de bebés con bajo peso y del aborto espontáneo.






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