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Cannabinoides Sintéticos

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Introducción

Los cannabinoides sintéticos (de ahora en adelante CS) son un grupo amplio y heterogéneo de sustancias, algunos de los cuales capaces de simular los efectos del cánnabis. Hablando de manera más precisa, son sustancias químicas sintetizadas por el hombre y no presentes en la naturaleza, con afinidad para uno o más receptores cannabinoides.

Algunos de estos CS se venden como “substitutos legales” del cannabis. Mediante este documento se pretende resumir sus principales características, que son:

  1. Han sido descubiertos en las últimas décadas, principalmente por laboratorios de investigación científica, pero también por químicos anónimos.

  2. Se unen a receptores CB1 y producen efectos psicoactivos de tipo cannabinoide.

  3. Su consumo suele ser descrito como menos placentero que el de cannabis.

  4. Son vendidos a través de Internet y en muchos países no ha sido prohibida su venta, lo que permite al fabricante evadir consecuencias de tipo legal.

  5. Los datos relacionados con sus potenciales riesgos para la salud son inexistentes o, en el mejor de los casos, muy escasos. No han sido investigados en seres humanos, con lo cual se desconoce su toxicidad.

Finalmente se dan pautas de reducción de riesgos para su consumo.

¿Qué es un cannabinoide?

Muchas sustancias químicas ejercen sus efectos sobre el cuerpo humano uniéndose a receptores, dispuestos en sus células. Usando un símil cotidiano, el proceso es parecido a intentar introducir una llave en un cerrojo. Como todos sabemos, al realizar dicha acción puede acontecer: a) que la llave no quepa en el cerrojo, b) que la llave entre en el cerrojo y permita abrir la puerta y c) que la llave entre en el cerrojo pero no abra la puerta, impidiendo así la entrada de la llave correcta. Las células son capaces de secretar sustancias que se unen a receptores de otras células, y mediante ese mecanismo, logran comunicarse entre ellas. La mayoría de drogas ejercen sus efectos sobre la mente ocupando esos mismos receptores, y los cannabinoides no son una excepción.

De entre los centenares de receptores distintos que habitan las células del cuerpo humano, hay dos que nos interesan particularmente: los receptores cannabinoides CB1 y CB2. Se hallan distribuidos de manera diferente por el cuerpo; los CB1 predominan en el cerebro y el sistema reproductor, mientras que los CB2 se hallan principalmente en células del sistema immune. Estos y algunos otros receptores menos conocidos forman el denominado sistema cannabinoide endógeno. Un cannabinoide es pues cualquier compuesto químico capaz de activar alguno de esos receptores. Se pueden dividir en tres grupos: endocannabinoides (producidos por las propias células del cuerpo), fitocannabinoides (producidos por plantas) y sintéticos.

La planta del cannabis tiene más de 70 cannabinoides, pero la naturaleza de sus efectos psicoactivos van a depender principalmente de dos: THC y CBD. Esto es así porque el resto no tienen efectos psicoactivos o no están presentes en cantidad suficiente como para producirlos.

El THC activa de manera parcial los receptores CB1, produciendo euforia, distorsión de la realidad y del pensamiento, risas... pero también a menudo efectos indeseables como ansiedad, taquicardia, miedo, paranoia o dificultad para concentrarse. El CBD bloquea indirectamente la activación de los receptores CB1 y por sí solo, casi no es psicoactivo. Su importancia radica en que atenúa los efectos indeseables del THC.

Historia y aparición de los cannabinoides sintéticos

La venta de plantas secas sin interés psicoactivo, cuidadosamente empaquetadas y comercializadas como “alternativas legales” al cannabis, no es un fenómeno nuevo. Sin embargo, en 2004 se detectó la venta online de un producto denominado Spice, vendido como incienso y etiquetado como no apto para el consumo humano, pero que al ser fumado producía potentes efectos de tipo cannabinoide. Ello hizo sospechar que el producto contenía algo más que hierbas secas, pero no fue hasta el año 2008 cuando se consiguió demostrar la presencia de cannabinoides sintéticos en dichas mezclas. Se trataba de JWH-018 y JWH-073, dos drogas no fiscalizadas en aquellos tiempos por ningún país del mundo. En definitiva, la materia vegetal triturada es un mero excipiente inactivo, sobre la cual el fabricante añade potentes sustancias, que son las responsables de los efectos percibidos por el usuario.


El producto tuvo éxito, y rápidamente surgieron otros similares. Debido a su rápida diseminación, algunos países procedieron a prohibir su venta. Los productores reaccionaron reemplazando los cannabinoides prohibidos por otros más desconocidos aún no fiscalizados, que las autoridades prohibieron nuevamente, y así sucesivamente hasta el día de hoy.

Pero, ¿de dónde salen tantas nuevas sustancias?

Algunos cannabinoides presentes en la planta de cannabis, como por ejemplo el THC, tienen interesantes propiedades terapéuticas, aunque muchos aspectos limitan su uso en medicina. Uno de ellos es precisamente lo que anda buscando el consumidor recreativo, ya que a dosis terapéuticas muchos producen efectos psicoactivos. Estos son referidos como desagradables por la mayoría de los pacientes, a quienes no les apetece ir colocados todo el día. Asimismo, también existe el riesgo de desencadenar episodios psicóticos en sujetos predispuestos, o de empeorar el curso de enfermedades mentales ya existentes. Por ese motivo, ya en 1940 algunos investigadores empezaron a sintetizar nuevos cannabinoides, con la esperanza de aislar sus efectos terapéuticos de sus efectos psicoactivos.

El descubrimiento en los años 1980 de los receptores CB1-CB2, y de su implicación en multitud de enfermedades, alentó aún más la búsqueda de nuevos cannabinoides, con la esperanza de hallar prometedores fármacos patentables, que superasen las propiedades terapéuticas de los fitocannabinoides. En total suman centenares de nuevas moléculas, la síntesis y mecanismo de acción de los cuales se describió (y se sigue describiendo) en decenas de artículos científicos, y hay que añadir a la lista todos aquellos creados por químicos “clandestinos”.

Nomenclatura


Estos compuestos se suelen identificar con las siglas del investigador que los descubrió, o con el nombre de la universidad en la que se sintetizaron por primera vez, seguidos de un número. Por ejemplo, algunos de los principales grupos, junto a sus más famosos representantes, son:

  • JWH (John W. Huffman): JWH-018, JWH-073
  • AM (Alexandros Makriyannis): AM-2201
  • HU (Hebrew University): HU-210
  • CP (Charles Pfizer): CP 47,497
  • WIN (Sterling-Winthrop, Inc.): WIN 55,212-2


Forma de presentación

Es muy habitual que los cannabinoides sintéticos sean mezclados con preparados de hierbas para ser fumados, emulando la vía de consumo a la que están acostumbrados los consumidores de cannabis. La mezcla suele venderse en una bolsita atractiva, bajo diversos nombres comerciales (Skunk, Spice, K2, etc.). También es posible encontrarlos en forma de polvo de diferentes colores o en forma de pasta oleosa.

La forma de presentación (marca comercial, aspecto o color del polvo) no es indicativa de la composición química del producto.


Dosis, tiempos y vías

Dependen del cannabinoide sintético concreto y en la mayoría de los casos se disponen de pocos datos al respecto, más allá de experiencias anecdóticas relatadas en foros de consumidores.

Efectos deseados e indeseados

Muchos de estas sustancias activan los receptores CB1 y por lo tanto producen efectos similares al cannabis. Entre los efectos buscados por los consumidores se incluyen:

  • sentimientos de relajación
  • hilaridad, risa
  • aumento de la apreciación de la música y de los sentidos
  • reducción de las náuseas y del dolor
  • aumento de la creatividad.

Por otra parte, los cannabinoides sintéticos parecen dar lugar a efectos secundarios con más frecuencia e intensidad que con cannabis:

  • pánico
  • paranoia
  • nerviosismo
  • reducción en la capacidad de concentración
  • confusión

El ser consumidor habitual de cannabis, aún en grandes cantidades, no protege frente a estos efectos secundarios. No son raros los consumidores habituales de marihuana que refieren aparatosos ataques de pánico o intensas paranoias después de fumar un cannabinoide sintético.

En conjunto, la mayoría de usuarios refieren menos efectos placenteros y más efectos indeseables que con cannabis. Esto ha sido descrito en un reciente estudio, en el que de 975 usuarios que habían probado cannabinoides sintéticos, 93% referían preferir los efectos del cannabis [1].

Efectos adversos graves y muertes

Se han descrito efectos adversos asociados a su consumo, que no provoca el cannabis, algunos de ellos graves:

  • vómitos
  • agitación
  • arritmias cardíacas
  • dolor torácico
  • daño miocárdico
  • ataques epilépticos
  • fallo renal agudo
  • coma

También se han descrito muertes asociadas a su uso. Al ser sustancias mayoritariamente desconocidas, los servicios de urgencias y profesionales de la salud tendrán grandes dificultades para tratar cualquier problema derivado de su consumo.

Algunos de estos cannabinoides también son potentes activadores del receptor CB2, que hemos visto que se hallaba en células del sistema immunitario, y no se sabe si su consumo podría dar lugar a enfermedades de dicho sistema. Finalmente, se cree que algunos podrían dar lugar a compuestos altamente cancerígenos al ser combustionados, y metabolizados por el hígado. Debido a la completa ausencia de estudios en humanos, a medio y largo plazo, no es posible confirmar o descartar estos u otros riesgos graves para la salud. En definitiva, los limitados datos de los que se disponen hoy en día apuntan a que se trata de sustancias mucho más tóxicas que el cannabis.

Legalidad

Es extremadamente variable en función del país y de la sustancia que se considere. Hay que consultar fuentes oficiales para cada caso particular.

Precauciones y Reducción de riesgos

Lo que hace muy arriesgado consumir esas sustancias es que no sabemos prácticamente nada sobre ellas. Esto dificulta que el consumidor pueda tomar una decisión sospesando adecuadamente los placeres con los riesgos, ya que los segundos son mayoritariamente desconocidos. De todas formas, los pocos datos de los que disponemos hoy en día apuntan a que el consumo de la planta del cannabis es más placentero y menos arriesgado que los cannabinoides sintéticos que se han vendido hasta ahora. Esto fundamenta la principal recomendación, que es: no consumirlos.

Si, entendiendo lo arriesgado de su consumo, alguien decide experimentar con cannabinoides sintéticos, es imperativo seguir algunas recomendaciones:

  • Para empezar, es primordial analizar aquello que vamos a consumir, ya que este tipo de productos no pasa por ningún control de calidad. Conocer la composición puede permitir tener una idea de los efectos que se van a sentir, valorar mejor el riesgo, o descartar el consumo si se tratase de una sustancia especialmente tóxica. Energy Control permite analizarlas gratuitamente; para más información, sigue ese link.

  • Una vez que se conocen la o las sustancias que contiene el producto, antes de decidir si es o no es conveniente su consumo, leer el máximo de información posible, sobre todo en lo que se refiere a efectos, dosis, duración y efectos secundarios. A falta, muchas veces, de información científica comprobada, hay que recurrir a lo que cuentan otros consumidores sobre efectos adversos o inesperados, dosis desaconsejadas, problemas encontrados, etc. Un buen punto de partida es Erowid y los foros Drugs-forum y Bluelight. También es posible contactar con Energy Control para un asesoramiento personalizado.

  • Hay que ser muy prudente al experimentar con esas sustancias, y conviene realizar pruebas con dosis muy pequeñas en un ambiente familiar y seguro, acompañado de alguien sobrio, que pueda actuar en caso de problema. Puesto que los riesgos a medio y largo plazo son desconocidos, conviene no pasar de un consumo estrictamente experimental y ocasional. También hay que tener en cuenta que, cualquier mezcla con otras drogas, hará aún más impredecibles la experiencia y los riesgos, con lo cual es mejor evitar mezclas.

Contraindicaciones

Hay situaciones en las que el consumo pone en riesgo la vida de otras personas, o en las que, determinados problemas de salud hacen especialmente probables los efectos adversos graves. En estos casos hay que evitar el consumo. Son las denominadas contraindicaciones: embarazo, lactancia, conducción de vehículos o manejo de maquinaria peligrosa, problemas cardiovasculares, de hígado, riñón, diabetes, trastornos psicológicos o si se está pasando por una mala racha.

[1] Winstock, A.R., Barratt, M.J., Synthetic cannabis: A comparison of patterns of use and effect profile with natural cannabis in a large global sample. Drug Alcohol Depend. (2013), http://dx.doi.org/10.1016/j.drugalcdep.2012.12.011

Fuentes de información básica

Erowid

Drugs forum

Bluelight

Para saber más

Kathryn A. Seely, Jeff Lapoint, Jeffery H. Moran, Liana Fattore. Spice drugs are more than harmless herbal blends: A review of the pharmacology and toxicology of synthetic cannabinoids. Progress in Neuro-Psychopharmacology & Biological Psychiatry 39 (2012) 234–243.

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