No hay duda de que mojar el dedo en el cristal (MDMA) es una forma muy habitual de consumirlo. No obstante, se puede afirmar con rotundidad que no es la forma más adecuada de hacerlo si atendemos a la gestión de placeres y riesgos.
Y es que, mojando el dedo, no se controla la cantidad que se consume, por lo que puede llegar un punto en el que el usuario se pase con la dosis y los efectos desagradables superen a los placenteros.
Por ello es conveniente tener una tana/pesa y dosificar el éxtasis que se va a consumir, ya sea en bombetas o en cápsulas vacías, con el objeto de planificar adecuadamente el consumo y no sobrepasar las dosis potencialmente dañinas.
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