El amarillo, blanca, pálida….es un cuadro de inicio más o menos brusco, caracterizado de forma primaria por síntomas físicos (palidez cutánea, sudoración, taquicardia, mareo...). La explicación más razonable es la hipotensión ortostática con taquicardia refleja, es decir: la tensión arterial baja, la sangre no llega bien al cerebro y se desencadenan una serie de mecanismos compensadores como el incremento del latido cardiaco.
Esto no tiene nada que ver con bajadas de azúcar, y no es necesario comer nada, sino tumbar a la persona con las piernas elevadas. Con esa sencilla medida el cuadro suele resolverse en pocos minutos.
Saber que un amarillo es una bajada de tensión y no un problema de azúcar tiene sus implicaciones muy prácticas en cuanto a reducción de riesgos.
Por puros mecanismos de compensación del cuerpo, el amarillo se va a resolver sólo siempre (hagamos lo que hagamos, remedio fiestero o médico, el cuerpo recuperará su equilibrio y nadie se muere de un amarillo, evidentemente). Pero la recomendación de tumbar a la persona con las piernas ligeramente elevadas tiene dos objetivos: una, facilitar y acelerar el proceso de recuperación y dos (más importante), impedir que la persona pierda el conocimiento y se golpee en la cabeza o en la espalda, que es el riesgo más importante de un amarillo.
Además, la idea de dar alimento o líquido a una persona que esté MUY achorrada no es buena. El líquido (o el caramelito) se pueden ir por la vía respiratoria y ser mucho peor el remedio que la enfermedad.
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