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El portal de Energy Control

Estudio PREDICT sobre nuevas drogas. ¿Te animas a participar?

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Miércoles, 29 de Marzo de 2017 12:11

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Energy Control está realizando un estudio sobre los efectos de las Nuevas Sustancias Psicoactivas (NSP). Las NSP son sustancias que hace poco que están disponibles por internet, a través de tiendas virtuales, por ejemplo. Normalmente estas nuevas sustancias mimetizan los efectos de las drogas tradicionales y no están legisladas o, si lo están, su fiscalización ha sido muy reciente.

En este estudio estamos comparando los efectos de las NSP con los de las drogas tradicionales. Invitamos a participar en el estudio a personas mayores de 18 años que hayan consumido metilona, 2C-E, 6-APB (Benzofury), metoxetamina (MXE, Mexxy) o mefedrona en los últimos 12 meses.

Este cuestionario forma parte de un proyecto internacional, en colaboración con el instituto holandés Trimbos. La construcción de la base de datos del estudio y su posterior análisis será realizado en el Instituto Trimbos. Con este estudio se pretende obtener una visión completa de los efectos de la metilona, 2C-E, 6-APB (Benzofury), metoxetamina (MXE, Mexxy) o mefedrona. Por eso vamos a preguntarte sobre los efectos leves y alguna vez sobre los efectos mas duros de estas NSP.

La cumplimentación del cuestionario dura aproximadamente 25 minutos. Como recompensa, sortearemos dos Ipad mini entre las personas que hayan cumplimentado todo el cuestionario.

Si tienes alguna pregunta, puedes enviar un email a Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla .

Para acceder al cuestionario, por favor sigue este enlace (Se abrirá una nueva ventana).

Mil gracias

Energy Control

 

Tablas de resultados de LSD-tripis

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Miércoles, 15 de Febrero de 2017 21:00

Compartimos los resultados de las muestras de LSD o tripis, que hemos analizado durante el 2016. creemos que es interesante difundir estos resultados para dar una idea de cuales son las posibles composiciones que se pueden encontrar en el mercado negro. Esperamos que os sean de utilidad.


Las tablas se pueden consultar en este enlace.


Hemos detectado diferentes sustancias en la composición de los tripis analizados. A continuación os presentamos algunas de ellas:


  • La LSD o dietilamida del ácido lisérgico es una sustancia de tipo psicodélico o alucinógeno de alta potencia, con una gran capacidad de modificar el estado de conciencia y el funcionamiento normal del pensamiento.
  • La iso-LSD es un isómero de la LSD que no presenta psico-actividad. En ocasiones aparece en muestras junto a la LSD. Es un producto derivado de una falta de purificación o mal acabado de la síntesis de la LSD. No tiene efectos.
  • AL-LAD, ETH-LAD, 1P-LSD, ALD-52, etc. Son sustancias muy cercanas quimicamente a la LSD. Podríamos englobarlas, junto a la LSD, dentro de las ergolinas o derivados ergoloides. Son sustancias que no han sido estudiadas, de las cuales se tienen poca información, pero que, según experiencias de personas usuarias, son descritas muy parecidas a la LSD.
  • DOC, 25I-NBOH, 25I-NBOMe, 25C-NBOMe, etc. son sustancias alucinógenas pero de una familia química diferente a la LSD, esta familia se denomina fenetilaminas o anfetaminas alucinógenas. En general son sustancias muy potentes a nivel de efectos psicoactivos, no tanto como la LSD pero suficientemente potentes como para que una dosis alta pueda entrar en un pequeño secante o tripi. Presentan mayor riesgo de sufrir efectos secundarios que la LSD, ya que pueden provocar trastornos cardiovasculares con consecuencias graves para la salud. En ocasiones aparece como sustituto fraudulento de la LSD y son vendidas como LSD.
  • El Butoxytriethylene glycol es un compuesto que se añade a los secantes, como antioxidante para que la LSD no se degrade. No sabemos que efectos tiene sobre la salud.

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Aumenta la pureza de las drogas y baja la adulteración

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Miércoles, 26 de Julio de 2017 11:25

  • El Informe "Análisis de Sustancias 2016" de Energy Control refleja un aumento de la pureza y una menor adulteración en drogas como el speed, la cocaína o el éxtasis en pastillas.
  • El consumo en estas condiciones "puede dar lugar a intoxicaciones", explica Mireia Ventura, responsable del Servicio de Análisis, por lo que "se hace especialmente necesario analizar las sustancias antes de su consumo".
  • El programa, de la Asociación Bienestar y Desarrollo (ABD) hace balance de sus 20 años analizando sustancias e informando para su consumo consciente y crítico. Señala Internet y, en especial, a la "Deep Web" o Internet Oculta como referente del "gran cambio" en el acceso al mercado de las drogas.

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Como ya es habitual, Energy Control hace públicos los resultados de los análisis de las sustancias que, durante todo el año, las personas consumidoras han entregado voluntariamente por correo, en sus sedes, o en los diferentes stands y laboratorios móviles que se ubican en espacios de ocio nocturno.

Energy Control nació hace 20 años en Cataluña y se ha extendido a Andalucía, Islas Baleares y Madrid, donde está presente en muchos de los espacios de ocio nocturno más conocidos. Atendiendo a los resultados de 2016, el informe estatal desvela una conclusión por encima del resto: el aumento de la pureza de las drogas unida a la bajada en la adulteración. Así, la cocaína llega al 62% de pureza media y el speed a un 52%, aumentando en ambos casos respecto a años anteriores. En cuanto a la adulteración, el speed es el más adulterado en España (un 70%) por encima de la cocaína (un 68%). En cuanto a los comprimidos de éxtasis y los secantes de LSD, se detecta también un aumento en su concentración media y un descenso de su adulteración.

El aumento en la pureza de las drogas "puede dar lugar a intoxicaciones", explica Mireia Ventura, responsable del Servicio de Análisis, "por lo que se deben extremar las precauciones, empezando con una dosis test o de prueba o analizando previamente la sustancia a consumir para reducir riesgos".

La organización también, en colaboración con el Sistema Español de Alerta Temprana (SEAT) del Plan Nacional sobre Drogas, de las nuevas sustancias que aparecen en el mercado y alerta a la población de sus implicaciones y consecuencias. "En el año 2016, hemos generado 120 alertas: estas se emiten cuando una pastilla contiene más de 150 miligramos de MDMA, cuando se detecta más de un 20% de levamisol en la cocaína, cuando encontramos un adulterante inesperado o tóxico, o una sustancia desconocida con efectos muy distintos a los buscados por la persona", detalla Ventura.

Las drogas que llegan a Energy Control mediante la visita a las sedes va en aumento. Durante el último año, esta vía de acceso al Servicio de Análisis ha ganado protagonismo, pues incluye también la posibilidad de recibir un acompañamiento personalizado que es complicado llevar a cabo cuando los análisis se realizan in situ o por correo. Así lo constata Ventura: "este año hemos tenido 2.669 visitas presenciales a nuestras sedes, que incluyen un asesoramiento y seguimiento sobre el consumo. Ello también nos permite detectar comportamientos de riesgo y buscar opciones válidas para cada persona". De este modo, Energy Control acompaña a las personas en su consumo. El perfil medio de las personas atendidas ha sido el de un hombre de 32 años con estudios superiores finalizados.

CONSULTA AQUÍ LAS CONCLUSIONES DEL INFORME

AQUÍ PUEDES LEER EL INFORME COMPLETO


Energy Control cumple 20 años de historia

Energy Control es un proyecto de la ONG Asociación Bienestar y Desarrollo (ABD) que surgió en 1997 como iniciativa pionera en España en el ámbito de la reducción de los riesgos y daños asociados al uso recreativo de drogas, habiendo recibido desde entonces el reconocimiento de numerosas Administraciones (Europeas, Nacionales, Autonómicas y Locales), el apoyo y colaboración del propio sector del ocio nocturno, y una excelente aceptación por parte de las personas consumidoras de drogas.

Durante estos 20 años, Energy Control ha constatado que los niveles de consumo y el tipo de sustancias consumidas (alcohol, cannabis, MDMA, cocaína y speed) no han variado sustancialmente, aunque sí las vías para acceder a ellas. La irrupción de Internet, y en especial de la Deep Web, ha sido clave en este sentido, erigiéndose como una forma más segura y rápida de acceder a las sustancias por parte de las personas que las consumen. Este programa de ABD es posible gracias al esfuerzo, entrega y altruismo del equipo de personas voluntarias y del personal técnico que trabajan cada día para ofrecer más y mejores servicios para las personas que usan drogas.


Algunos datos

En estos 20 años, Energy Control ha:

  • Implantando el proyecto en cuatro Comunidades Autónomas: Andalucía, Baleares, Cataluña y Madrid.
  • Realizado más de 2.000 intervenciones en espacios de fiesta como festivales, discotecas, raves, fiestas patronales y botellones, entre otros.
  • Analizado más de 30.000 muestras de diferentes sustancias.
  • Identificado 95 nuevas sustancias psicoactivas en los últimos 5 años.
  • Recibido 10 reconocimientos y premios.
  • Sido modelo de referencia e inspiración para la creación y puesta en marcha de proyecto similares, tanto en Europa como en Latinoamérica.
  • Extendido el Servicio de Análisis a nivel internacional, con gran repercusión en la comunidad científica.
  • Publicado más de 15 artículos en revistas científicas de prestigio.
  • Presentado sus trabajos en 10 congresos científicos internacionales.


   

El consumidor responsable no nace: se hace

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Jueves, 15 de Septiembre de 2016 11:36

Por Claudio Vidal y Núria Calzada (Energy Control)

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Para los que trabajamos en el campo de la reducción de riesgos y daños (RdR) asociados al uso de drogas hay un concepto que, al defenderlo, suele generar bastante discusión. Es el concepto de consumo responsable de drogas.

Es uno de los conceptos más polémicos de la reducción de riesgos y daños asociados al uso de drogas. Si bien es cierto que la propia reducción de riesgos y daños adolece de una connotación negativa ya en su propio nombre al hacer referencia exclusiva a la parte negativa de los consumos, también lo es que la mejor manera de lograr esa reducción es a través de un uso responsable de drogas.

Sin duda, se trata de un concepto interesante para quienes pensamos que, frente a una "lucha contra las drogas", debe imponerse un "convivir con las drogas" que no significa derrota sino reconocimiento de que el consumo de drogas es una realidad que nos acompaña y acompañará como seres humanos. Pero, además, frente a la pasividad que implica la idea de la inevitabilidad de los daños de las drogas, a la que luego volveremos, el concepto de consumo responsable apela a la responsabilidad individual, lo cual siempre es una llamada a la acción y evita colocar la "responsabilidad" o la falta de ella a elementos externos ("es que la coca es muy golosa").

En realidad, estamos hablando de un concepto ampliamente aceptado y empleado en otros ámbitos aunque, cierto es también, en el ámbito de las drogas aún no contemos con una "definición oficial" del mismo. Posiblemente donde se tenga más aceptado es en el ámbito del consumo de alcohol y para algunos comportamientos de riesgo (por ejemplo, la "conducción responsable"). Aunque el concepto de "consumo responsable de alcohol" haya sido criticado duramente, entre otras cosas, por la apropiación que de él ha hecho la industria de las bebidas alcohólicas, entre las personas consumidoras existe la certeza de que es posible realizar un uso responsable. De hecho, sabemos por diferentes estudios que las personas usuarias de drogas, cuando consumen, lo hacen de tal manera que intentan maximizar los placeres y, a la vez, reducir los riesgos (ver, por ejemplo, Dalgarno y Shewan, 2005; Hunt et al., 2007, 2009; Southgate y Hopwood, 2001). En otras palabras, la persona busca conseguir lo que desea a un precio, no sólo monetario, lo más bajo posible.

Sin embargo, una de las principales críticas al concepto de consumo responsable de drogas es que, sencillamente, es imposible cuando no una incoherencia: el uso de drogas ya es, en sí misma, una irresponsabilidad por lo que no cabe hablar de un uso responsable. La consideración del consumo de drogas como irresponsabilidad es un juicio basado en la creencia de que el consumo de drogas acarreará inevitables problemas y, por lo tanto, es algo que no debe hacerse ya que, en el fondo, "la droga es mala". Sin duda, es un producto del excesivo celo mostrado por muchos en exagerar, cuando no inventar, los aspectos negativos de las drogas y que, a la postre, ha generado una visión distorsionada tanto de las drogas como de los daños. Quizá sea esta visión distorsionada la que lleve a otorgar un importante peso a la "adicción" como el daño grave principal, obviando que existen otros daños igual o más importantes. Al final, siguiendo esta lógica y volviendo a lo que nos ocupa, el consumo responsable de drogas no es posible porque "las drogas enganchan y escapan al control de la persona". Sea como fuere, quienes critican con estos argumentos el concepto de consumo responsable no han considerado que existen muchas maneras de relacionarse con las drogas, que van desde las más seguras a las más destructivas, y que muchas personas pueden hacer y hacen un uso responsable.

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Si tuviéramos que dar una definición de consumo responsable aplicada a los usos de drogas está podría ser: aquella forma de consumir drogas que implica poner los medios necesarios para lograr los efectos deseados con el menor coste posible, tanto para la propia persona como para su entorno. Evidentemente, para que haya un consumo responsable, dos cosas son imprescindibles: que se quiera hacer y, por supuesto, que se sepa hacerlo. Veamos estos dos aspectos con más detalle.

Querer consumir de manera responsable

Es evidente, aunque los haya que se empeñan en negarlo, que toda persona que consume drogas sabe, más o menos, que ello entraña un cierto riesgo del que protegerse. Sin embargo, como todo en la vida, hay gradientes de protección y unas personas se protegen más que otras. Esto tiene que ver con las actitudes de prudencia que se aprenden y que nos ayudan a afrontar situaciones que, potencialmente, nos pueden causar un daño. Para un consumo responsable, la actitud de prudencia se traduce en un "me cuido" ya que, aunque algunos piensen lo contrario, consumir drogas no significa despreocuparse por la salud.

Y muy relacionado con lo anterior se encuentra una acepción del concepto de responsabilidad que tiene que ver con el "hacerse cargo" de las consecuencias y de la adopción de medidas para evitarlas o minimizar su impacto. No vale, en este sentido, echar balones fuera y culpar a terceras personas ("me insistió"), elementos externos ("la situación invitaba") o a debilidades propias ("no me pude resistir"). Cada uno es responsable de sus conductas y de las consecuencias de las mismas.

Pero, por encima de todo, hay dos elementos de suma importancia para querer hacer un uso responsable y son que este ha de ser visto como importante y la persona tiene que verse capaz de hacerlo. Si uno de los elementos falla, es posible que el uso responsable no se lleve a término. Un uso prudente o responsable no tiene por qué estar reñido con el placer y, por tanto, se puede compartir la motivación de buscarlo a la vez que se reducen los riesgos. Si la persona no está atenta a ello y no lo resuelve, se dan circunstancias como que, por ejemplo, se evite usar filtros adecuados para los porros por la creencia de que los filtros también filtran los cannabinoides y se reduce el placer. Y un uso responsable que fuera difícil de implementar carecería de sentido. Por ello, muchas estrategias de consumo responsable aka de reducción de riesgos, han de ser lo más asequibles (no sólo en términos económicos) posible.

Saber consumir de manera responsable

La guerra contra las drogas no se ha caracterizado solamente por la persecución de las personas usuarias o la lucha descarnada contra el narcotráfico. También se ha caracterizado por una ocultación deliberada de la información necesaria para realizar un uso responsable de drogas. Bajo la excusa de no querer enviar un "mensaje equivocado", la información objetiva y, sobre todo, útil para personas usuarias de drogas ha sido vetada en la más que discutible "educación sobre drogas". Esto ha conducido a que las personas usuarias hayan tenido que construir su propio know-how en relación a los consumos. En este know-how se incluiría tanto el conocimiento sobre los placeres, los riesgos y, como no podía ser de otra manera, las prácticas de consumo que maximizan los primero y minimizan lo segundo.

Aunque en muchas ocasiones estas prácticas son correctas, en ocasiones no son útiles (no se consigue nada) y/o son incorrectas (pueden generar más u otros daños). Un clásico ejemplo son los "trucos" para aguantar mejor el alcohol o para no dar positivo en un control de alcoholemia. No sólo no sirven (se dará positivo de todas formas) sino que además favorecen que las personas se expongan a mayores riesgos (al beber más y/o conducir). Por tanto, la promoción de un consumo responsable pasa inevitablemente por corregir estas prácticas, ofreciendo información objetiva sobre sus resultados en términos de placeres y riesgos, así como alternativas a las mismas que produzcan resultados más satisfactorios. Afortunadamente, en la actualidad contamos con esta información y, por ejemplo, en las páginas de Energy Control y Ai Laket! cualquier persona puede informarse de cómo hacer un uso responsable aka de menor riesgo con prácticas o hábitos fáciles de implementar, que no necesariamente tienen por qué interferir con los placeres y que, sobre todo, son efectivas.

En este sentido, son de obligada referencia, para terminar, los fundamentos para un uso responsable de sustancias psicoactivas de Fire & Earth (2009) y que son los siguientes:


  1. Investigar los riesgos y peligros para la salud de la sustancia psicoactiva en concreto y de la clase de drogas a la que pertenece.
  2. Aprender sobre interacciones y contraindicaciones con otras sustancias recreativas, medicamentos, suplementos y actividades.
  3. Revisar la salud propia, predisposiciones que se tengan y los antecedentes familiares.
  4. Ser consciente de las leyes y sanciones que se le pueden aplicar a uno/a.
  5. Elegir cuidadosamente el producto y la persona que lo suministra para asegurar una correcta identificación y pureza (intentar evitar los productos de procedencia y calidad desconocidas).
  6. Informarse de los efectos de la sustancia en la conducción de vehículos, en el manejo de maquinaria o en la capacidad de atención a tareas necesarias.
  7. Estar "fuera de servicio" con respecto a obligaciones (trabajo, cuidado de los niños, etc.) y acordar con alguien el que esté "de guardia".
  8. Anticipar riesgos razonablemente previsibles para uno/a mismo/a y para otras personas, y poner los medios para reducirlos.
  9. Escoger el lugar y la ocasión apropiados.
  10. Decidir cuánto tomar y medir cuidadosamente las dosis.
  11. Comenzar con una dosis baja hasta que se sepan las reacciones individuales que produce. A partir de ahí, usar la mínima dosis necesaria para lograr los efectos deseados: las dosis bajas son las más seguras.
  12. Reflexionar y ajustar el consumo para minimizar los problemas físicos y de salud mental.
  13. Estar pendiente de cambios en la salud a lo largo del tiempo que puedan estar relacionados con el consumo.
  14. Modificar el consumo si interfiere con el trabajo o los objetivos personales.
  15. Preguntar a amigos y familiares, y aceptar su feedback sobre nuestro consumo.
  16. Monitorizar las reacciones a drogas y dosis concretas para evitar repetir errores.
  17. Buscar tratamiento si es necesario.
  18. Decidir no consumir si no es el momento adecuado, el material es sospechoso o, de lo contrario, la situación es problemática.


En definitiva, el uso responsable de drogas es algo que se hace y que puede irse perfeccionando con la experiencia y la educación. Las drogas nos han acompañado durante siglos y lo seguirán haciendo. Por esta razón, y para aprender a convivir, tenemos que buscar la mejor manera de relacionarnos con ellas.

Nota: Este artículo fue publicado originalmente en el número 140 de la revista Cannabis Magazine.

Referencias

Dalgarno, P., y Shewan, D. (2005). Reducing the risks of drug use: the case for set and setting. Addiction Research & Theory, 13, 3, 259-265.

Fire & Earth Erowid (2009). Fundamentals of responsible psychoactive use. Erowid Extracts, 16, 21.

Hunt, G.; Evans, K., Kares, F. (2007). Drug use and meanings of risk and pleasure. Journal of Youth Studies, 10, 1, 73-96.

Hunt, G.; Evans, K.; Moloney, M., y Bailey, N. (2009). Combining different substances in the dance scene: enhancing pleasure, managing risk and timing effects. Journal of Drug Issues, 39, 3, 495-522.

Southgate, E., y Hopwood, M. (2001). The role of folk pharmacology and lay experts in harm reduction: Sydney gay drug using networks. International Journal of Drug Policy, 12, 4, 321-335.

 

15 años de éxtasis en un servicio de análisis de sustancias

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Martes, 17 de Enero de 2017 13:33

Por Claudio Vidal (Energy Control Andalucía)

Publicado originalmente en el número 146 de la revista Cannabis Magazine

Recientemente, desde Energy Control, hemos tenido ocasión de publicar un trabajo científico en la revista Forensic Science International (Vidal Giné et al., 2016) describiendo los resultados de los análisis realizados a más de seis mil muestras de éxtasis entre los años 2000 y 2014. Se trata de un estudio pionero en España ya que, hasta la fecha, la única información con la que contábamos eran las memorias anuales del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses y en las que se ofrece información sobre los decomisos realizados por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.


Los servicios de análisis de sustancias son dispositivos de reducción de riesgos y daños que buscan ofrecer a las personas usuarias de drogas una información objetiva sobre la composición de las drogas que van a consumir. Esta información, obtenida mediante diferentes técnicas de análisis, puede versar tanto sobre la cantidad de principio activo (dosis, pureza) o bien sobre la presencia de otros compuestos no deseados (adulterantes, otras sustancias psicoactivas), y con ella las personas usuarias de estos servicios pueden tomar decisiones responsables a la hora de consumir. Pero es que, además, junto a la utilidad que tiene para las personas usuarias, los servicios de análisis de sustancias permiten conocer mejor los mercados de drogas, detectar tendencias y alertar a grupos amplios de consumidores.

En el caso concreto del éxtasis, esta siempre ha sido la principal sustancia analizada por Energy Control, siendo un claro reflejo de los hábitos de consumo en los espacios de fiesta relacionados con la música electrónica. Y los análisis de 6200 muestras entregadas voluntariamente por las personas usuarias del servicio nos ha permitido extraer varias conclusiones que vamos a compartir en este artículo.

La primera es que el éxtasis se presenta fundamentalmente en dos formatos: cristal y pastillas. De hecho, para producir las pastillas primero hay que producir el cristal. Este se pulveriza, se mezcla con excipientes y se compacta formando un comprimido. Esto puede parecer obvio pero no lo es tanto cuando uno baja al terreno de los consumidores. No son pocas las personas que piensan que se trata de dos sustancias diferentes cuando en realidad son dos presentaciones de una misma sustancia: la MDMA. Esto, obviamente, es producto de la intencionada desinformación que existe alrededor de los consumos de drogas y que propicia que se den este tipo de confusiones. Bien es cierto que se solventan con un mínimo esfuerzo de búsqueda de información pero también es cierto que, en esto de las drogas, los mitos adquieren mucha fuerza cuando la información es escasa o cuando hablamos de asuntos legal o moralmente sancionados.

Como puede verse en el gráfico 1, hasta el año 2007 la presentación más habitual era en pastilla. Sin embargo, a partir de ese año, el cristal comienza a aparecer con mayor frecuencia hasta instaurarse como la presentación más frecuente. Este cambio, que no sólo se dio en España sino también en otros países europeos (TEDI, 2014), bien pudo deberse a dos posibles razones. La primera fue el descenso en la pureza del éxtasis en pastilla que se vivió esos años. La segunda, que el cristal fuera un formato más cómodo de manejar para productores y distribuidores: no se necesitarían máquinas para hacer las pastillas y el cristal ocupa menos espacio que las pastillas, lo que facilita enormemente su transporte. Sea como fuere, lo cierto es que la aparición del cristal supuso la aparición de nuevas formas de tomar éxtasis: mojando el dedo directamente en la bolsa (las “mojaítas”), las “bombitas”, o por vía nasal, solo o en combinación con otras drogas.


Por otra parte, aunque el mercado del éxtasis no sufre de la adulteración que podemos encontrar en los mercados de otras drogas como la cocaína, no es MDMA todo lo que se vende como éxtasis. De forma más concreta, las tasas de adulteración y el tipo de adulterantes empleados dependen de si estamos hablando de pastillas o de cristal. En todo el periodo estudiado, el porcentaje de pastillas adulteradas (43%) fue superior al de cristales adulterados (23%). Sin embargo, cuando observamos la evolución de la adulteración en todos esos años, se puede identificar un antes y un después claramente marcado por el año 2009. En ese año se produjo un desabastecimiento muy importante de éxtasis en el mercado europeo fruto de la acción represora sobre los precursores necesarios para elaborarlo (EMCDDA, 2010; UNODC, 2010). Ese desabastecimiento, como otros producidos en los mercados de drogas, trajo consecuencias que finalmente terminaron impactando en los consumidores. En concreto, estas consecuencias fueron la introducción en el mercado de nuevas sustancias (2C-B, mefedrona) y el aumento en las tasas de adulteración. Tal ha sido el cambio en el mercado que este ya nunca volvió a ser igual. Véase como ejemplo el aumento a partir de 2009 en el número de adulterantes encontrado tanto en las pastillas como en el cristal (Gráfico 2).


Otra importante conclusión del estudio es que los adulterantes empleados en el éxtasis son diferentes en función del formato de presentación. Así, para el caso de las pastillas, los adulterantes más encontrados fueron la metaclorofenilpiperazina (mCPP), la cafeína, la metoclopramida, el 2C-B y la anfetamina. En el cristal, los adulterantes más frecuentes fueron la cafeína, la fenacetina, la lidocaína, el paracetamol y el dextrometorfano. Sin embargo, no todos los adulterantes han tenido la misma presencia a lo largo de estos años sino que, como puede verse en el Gráfico 3, parece que cada uno tuvo su momento a excepción de la cafeína, que casi siempre ha sido de las más detectadas. Como puede apreciarse, el año 2009 fue especialmente significativo en términos de adulteración, tanto en las pastillas como en el cristal.


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De especial importancia son varios hechos acontecidos en los últimos años y que también han sido detectados por el Servicio de Análisis. Por una parte, tal y como ha sido señalado por el Observatorio Europeo para las Drogas y las Toxicomanías (EMCDDA, 2016), el contenido en MDMA de los comprimidos ha experimentado un aumento significativo en los últimos años. Posiblemente a raíz de una competencia entre distribuidores, el contenido medio de las pastillas analizadas pasó de estar entre los 50-80 miligramos en la primera década de este siglo a los 113,5 miligramos observados en 2014, detectándose incluso una pastilla con 310 miligramos que, tomada de golpe, era capaz de producir un buen susto, que no buen rollo, a más de uno y una.

El segundo aspecto que queremos señalar es la creciente adulteración, no sólo del éxtasis, empleando para ello nuevas sustancias psicoactivas. Estas sustancias, de efectos parecidos al éxtasis, suelen tener rangos de dosificación distintos a la MDMA y, tomadas pensando que se trata de esta última, pueden dar lugar a algunos problemas. En concreto, las sustancias más detectadas como sustitutas del éxtasis fueron algunas fenetilaminas pertenecientes a la serie 2C- como el 2C-B, 2C-E y 2C-I, y algunas catinonas sintéticas como la metilona, la etilona, la 4-BMC o la α-PVP. También se detectó una tímida introducción de la metanfetamina en el mercado de las drogas recreativas de España empleando los canales de distribución del éxtasis pero que tuvo poco éxito entre los consumidores, probablemente debido a que, tomada a las dosis de la MDMA, producía unos efectos demasiado fuertes e incluso arriesgados para la salud.

Posteriormente al periodo estudiado en el artículo, hemos seguido encontrando aspectos reseñables en el mercado de la MDMA. Las pastillas continúan vendiéndose con dosis tan elevadas de MDMA que las pueden hacer peligrosas para muchas personas. De hecho, en ocasiones parece que los distribuidores venden dos pastillas en una por lo que el consejo básico de reducción de riesgos debe ser siempre evitar el consumo de pastillas enteras y dividirlas en fracciones (medias o cuartos, según lo fuertes que se deseen los efectos). El segundo hecho a destacar ha sido la venta de parametoximetanfetamina (PMMA) como si fuera MDMA. La hipótesis más aceptada es aquella que plantea que los productores emplearon para hacer el éxtasis una sustancia llamada 4-metoxi-BMK en lugar de otra llamada PMK. La razón de ello descansa en la presión represora sobre el tráfico de los precursores necesarios para la elaboración de drogas ilegales que ha llevado a los productores a utilizar nuevos productos o nuevas rutas de síntesis. Sea como fuere, lo cierto es que la PMMA ha creado una alerta mundial debido a las numerosas intoxicaciones fatales y no fatales que ha producido.

Una cosa es clara: el mercado del éxtasis ha cambiado. De las clásicas pastillas de colores hemos pasado a la convivencia entre dos formatos para una misma sustancia y a una creciente adulteración de ambas. Tal y como reconocen los organismos internacionales, el mercado del éxtasis parece volver a experimentar un resurgimiento en la escena de los consumos recretivos de drogas y, por tanto, tendremos que seguir trabajando para conocerlo con la mayor profundidad posible.

Referencias

European Monitoring Centre for Drugs and Drug Addiction (2010). Annual Report 2010. Luxembourg: Publications Office of the European Union.

European Monitoring Centre for Drugs and Drug Addiction (2016). Recent changes in Europe’s MDMA/ecstasy market. EMCDDA Rapid Communication. Luxembourg: Publications Office of the European Union.

Trans European Drug Information (TEDI) (2014). TEDI Trend Report, 2014.

United Nations Office on Drugs Crime (2010). World Drug Report 2010. Vienna: United Nations Office on Drugs and Crime.

Vidal Giné, C.; Ventura Vilamala, M.; Fornís Espinosa, I.; Gil Lladanosa, C.; Calzada Álvarez, N.; Fitó Fruitós, A.; Rodríguez, J.; Domingo, A., y de la Torre, R. (2016). Crystals and tablets in the Spanish ecstasy market 2000-2014: are they the same or different in terms of purity and adulteration? Forensic Science International, 263, 164-168.

   

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