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De masticar Khat a medicarse con bupropion

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Martes, 07 de Febrero de 2017 11:54

Por Felix Tuidara

Artículo publicado originalmente en la revista Cáñamo

¿Qué tienen en común una planta que crece en la Península Arábiga, una droga de diseño y un antidepresivo? Los componentes activos de cada una de ellas pertenecen a la misma familia química las catinonas. Se trata de una familia de sustancias derivadas de la anfetamina y, químicamente, la única diferencia entre las dos es que en una parte de la molécula de la anfetamina hay un hidrógeno y, en la catinona, este hidrógeno es sustituido por un oxígeno. Esto altera los efectos que producen las catinonas, pero una gran parte del carácter de la anfetamina se conserva. Se considera una catinona toda sustancia que tenga esta estructura base y uno o más sustituyentes en las posiciones marcadas con una "R" en la imagen.

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El primer consumo humano de la catinona es el de la planta del Khat, ya que esta lo produce de manera natural. Es una planta originaria del Cuerno de África. En esta zona, la acción de masticar la hoja se remonta milenios atrás, y está cimentada en las costumbres sociales de su gente. El consumo del Khat produce efectos parecidos a los de la anfetamina, aunque más sutiles y no es una práctica socialmente marginalizada. Estos efectos incluyen: euforia leve, hiperactividad, incremento en las ganas de hablar, pupilas dilatadas, mejora en la concentración, sociabilidad, subida de la autoestima, insomnio, reducción del apetito, vasoconstricción, etc. Tarda unos 15 a 30 minutos en hacer efecto y dura unas 3 horas.

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Según la región, se usa de forma recreativa en fiestas, acompañado con té y tabaco. En otras regiones se toma en un contexto social parecido al del café, aunque su uso es más antiguo que este. En Yemen, por ejemplo, lo consumen principalmente hombres, masticándolo por las tardes o en situaciones de negocios para ayudarles a tomar una decisión. El 40% del suministro de agua de Yemen se destina al cultivo del Khat. En este país, se estima que entre el 70% y el 80% de la gente de entre 16 y 50 años la usa diariamente y, a nivel mundial, la consumen unos 10 millones de personas. Su cultivo y consumo es legal en Etiopía, Somalia, Djibouti, Kenia, Sudáfrica, Uganda, Israel y Yemen. Está regulado con diferentes grados de prohibición en la mayoría de los demás países, en los que no existe una tradición social de su consumo.

La 3-metilmetcatinona, o 3-MMC, es un derivado de la catinona. Comparando las estructuras, la 3-MMC tiene dos carbonos más, uno en la posición R2 y uno en la R7 (ver gráfico). Aunque puede parecer un cambio sutil, cualquier alteración estructural tiene la capacidad de cambiar los efectos de una sustancia de manera considerable. Por ejemplo, si añadimos un carbono al alcohol metílico obtenemos alcohol etílico, convirtiendo así un veneno en una bebida consumida por gran parte de la población mundial.

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La 3-metilmetcatinona es más potente por peso, considerándose hasta 75 miligramos una dosis modesta. Una dosis normal está entre 75 y 100 miligramos, y más de 150 es ya una dosis alta. Sin embargo, estas dosis no son representantivas del típico consumo de la 3-MMC, ya que se suele tomar en dosis muy seguidas que se van acumulando. Esto se debe a que la euforia y efectos positivos sólo duran unas 2 horas, y persiste una estimulación residual que puede durar hasta 7 horas, llevando a algunas personas a "perseguir el colocón". Apareció por primera vez en el mercado gris en 2012, dos años después de que se fiscalizara la 4-MMC, otra catinona que fue muy popular mientras era legal. Los efectos de la 3-MMC son: euforia, bruxismo (tensión en la mandíbula), alucinaciones auditivas y visuales, un incremento en energía, el estado anímico, las ganas de hablar y una disminución del apetito y el sueño. Está fiscalizada en la República Checa, Alemania, Polonia, Reino Unido y China. Apenas hace 4 años que existe un consumo de la 3-MMC en humanos, y sólo hay un estudio en cerdos que ha estudiado sus propiedades farmacológicas. No se ha investigado su potencial uso como medicina, aunque el bupropion, otro miembro de la familia de las catinonas es, entre otras cosas, un antidepresivo.

Si en la posición R2 ponemos un átomo de cloro en vez de un carbono, y en la posición R7 ponemos 4 carbonos, en vez de 3-MMC obtenemos bupropion. El bupropion es un fármaco que fue patentado por primera vez en 1969 y se receta para tratar la depresión, el TDAH, el sobrepeso y para ayudar a dejar de fumar. Se toma en dosis de 150 a 522 miligramos por día según la persona y la condición a tratar. Es un inhibidor de la recaptación de dopamina y noradrenalina como la catinona y la 3-MMC, aunque es un estimulante mucho más leve que estos. Además, no produce los típicos efectos placenteros de los estimulantes. Adicionalmente, es un antagonista de los receptores nicotínicos, que quiere decir que "bloquea" los receptores a los que afecta la nicotina y se cree que, por eso, ayuda a dejar de fumar.

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Su uso como antidepresivo es interesante por varias razones. Es la única catinona regulada y vendida como antidepresivo y es uno de los pocos que no causa efectos secundarios relacionados con el sexo. De hecho, a algunas personas le ayuda a aliviar la disfunción sexual, sea causada por otros antidepresivos o por condiciones como el deseo sexual hipoactivo.

Una gran parte del descubrimiento de nuevos fármacos se basa en explorar en análogos de los que ya se prescriben. Por ejemplo, el escitalopram es un antidepresivo derivado del citalopram, pero que es más efectivo que este para tratar la depresión. Con el bupropion se dificulta esta investigación, ya que algunos de sus análogos están fiscalizados y hay un proceso legal a seguir para obtener el permiso para trabajar con estas sustancias. Es posible que alguno de estos compuestos prohibidos, bajo supervisión médica y con una administración controlada, pudiera ser un fármaco más efectivo que el bupropion para tratar ciertas condiciones médicas. Esto sólo se podrá comprobar con rigurosos estudios científicos y puede que, por culpa del aspecto legal, estas opciones nunca se lleguen a explorar.

Estructuralmente, hemos establecido que el bupropion es muy similar a la 3-MMC, pero no es una droga de abuso sino una medicina. En parte, esto se debe a diferencias obvias en efectos, pero uno podría argumentar que el hecho de que se distribuya en dosis concretas a ser consumidas por vía oral, con un control estricto de calidad y unas instrucciones claras de uso, hacen que la posibilidad de que se abuse del bupropion sea muy baja. Se considera una medicina con bajo contenido de abuso, y fuera de vías no convencionales de administración como inyección y excepto en casos especiales, como abuso en cárceles, no existen pruebas conclusivas de consumo recreativo.

Volviendo a nuestra pregunta original, el Khat, el bupropion y la 3-MMC tienen en común una sustancia de la familia de las catinonas como ingrediente activo. No obstante, debido a un contexto social muy diferente, ligeras diferencias en la estructura y notables diferencias en los efectos, se les da un uso muy distinto y son percibidas por el público con diferentes grados de aceptación. Está claro que las sustancias son diferentes, pero también lo es la manera en que se perciben en diversas sociedades y los fines con los que se consumen. Quizás con los estudios correctos se podría aprender más sobre su potencial. La prohibición indiscriminada de los derivados de las catinonas, sin proporcionar una vía legal y accesible para su investigación médica, puede representar un obstáculo para descubrir nuevos fármacos relacionados con esta familia química.

Más información en:

http://en.wikipedia.org/wiki/Khat

https://www.erowid.org/plants/khat/khat_info4-shtml

https://en.wikipedia.org/wiki/3-Methylmethcathinone

http://drugs.tripsit.me/3-mmc

 

¿Esta en peligro el reinado del alcohol?

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Viernes, 27 de Enero de 2017 13:10

Por Felix Tuidara (Energy Control Barcelona)

27/01/2017

Artículo publicado originalmente en la Revista Cáñamo


El alcohol es una de las sustancias más consumidas por el ser humano. Es un componente fundamental de nuestra cultura de ocio y es difícil imaginarse un mundo sin él. Sin embargo, su abuso es muy problemático y causa graves problemas sociales y personales. Lógicamente hay y han habido muchos intentos de regular su consumo y concienciar al público de cómo tomarlo de manera responsable. Una propuesta nueva y sorprendente, nacida de David Nutt (un neuropsicofarmacólogo británico) y un químico clandestino, el "doctor Z" (responsable de sacar la mefedrona al mercado), es sustituir el alcohol por otra sustancia menos nociva. Se trata de 5-metoxi-2-aminoindano, o MEAI, un compuesto que en teoría tiene efectos similares a los del alcohol y que reduce las ganas de beber.

David Nutt

By Skotten - Own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=27055025

La teoría tras la propuesta de Nutt y el Dr. Z es simple: sales de fiesta, y de buenas a primeras tomas una capsula de MEAI y continuas la noche como harías siempre. Un par de cervezas en el bar de turno con los colegas mientras decidís a que discoteca vais a ir. Al cabo de unas 3 horas estás en la barra de la discoteca haciendole compañia a tus colegas mientras esperan para comprar otro ron cola. Tú, en cambio, estás satisfecho con menos cantidad de alcohol y quizás vas suplementando tu consumo con cápsulas de MEAI. Te lo pasas genial, y a la mañana siguiente vas a buscar cruasanes, fresco como una rosa mientras tus amigos se mueren de resaca hasta la hora de comer. En teoría es una sustancia con un bajo riesgo de abuso, y sin efectos secundarios por su uso solo o en combinación con alcohol. Teoría y práctica no siempre coinciden pero, y nadie lo resume mejor que David Nutt: “La evidencia anecdótica no es suficiente. Investigación sobre el MEAI implicaría descubrir a qué receptores en el cerebro afecta, como afecta a ratas y establecer unas pautas de consumo seguras, antes de invertir fondos en llevar a cabo pruebas clínicas para ver si realmente reduce el consumo de alcohol”

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De momento, dejando toda presunción sobre el MEAI de lado, centrémonos en lo que sabemos seguro sobre esta sustancia. Es un aminoindano, derivado de la familia de la anfetamina. Los usuarios que la han probado describen una euforia sutil y controlable, de una duración de al menos 5 horas. Hay poca información sobre dosis, pero suelen mantenerse bajas, entre 10 y 20 miligramos. Como sigue siendo una sustancia poco conocida, nadie se atreve a subir más la dosis. De momento se desconocen sus posibles efectos secundarios o a largo plazo.

Las dos sustancias con la estructura más similar son el MDAI y el PMA. El MDAI se toma en dosis de entre 20 y 300 miligramos, con efectos parecidos a los del MDMA sin el toque estimulante de este. Se ha estudiado precisamente por David Nutt como sustituto del MDMA, y parece ser que es menos nefrotóxico que este, aunque aún no está demostrado. El PMA en cambio es una anfetamina que en dosis de entre 20 y 60 miligramos actúa de manera similar al MDMA, pero en cantidades mayores causa complicaciones graves como hipertermia y síndrome serotoninérgico. Es más problemática que el éxtasis y a menudo lleva a la hospitalización. Si el MEAI es más parecido al MDAI que al PMA, sentará mejor en dosis más altas que las que la gente se ha atrevido a tomar. Si es al revés, en dosis más altas puede causar problemas graves. En resumen, no es un compuesto muy estimulante y proporciona una embriaguez que recuerda a la del alcohol, aunque más lúcida, tranquila y controlable. Hasta aquí parece un candidato digno de considerar para destronar al alcohol, rey y señor de todo lo relacionado con el consumo recreativo.

No obstante, con el alcohol hay un un interesante matiz social, que es el hecho de que está inmensamente integrado en nuestra cultura y comportamientos. ¿Hasta qué punto es el alcohol el rey por sus características químicas (efectos, dosis, toxicidad, duración, etc.) y no por sus virtudes sociales (aceptacion publica, normalización de su consumo, ritual social, etc)? Es lo más normal del mundo tomar unas copas con tus amigos cuando sales de fiesta, o un buen vino con el bistec, y desde luego nadie te mirará mal por tomarte unas cervezas después de un largo dia en el trabajo para relajarte un poco. Su integración social es muy importante, y el resultado de miles de años de coexistencia entre el humano y el alcohol. Se puede producir, literalmente sin querer, dejando fermentar agua y alguna fuente de azúcar. Ademas es un buen conservante, desinfectante y para colmo tiene buen sabor. Si suponemos que el MEAI, o realmente cualquier otra sustancia, fueran capaces de proporcionar todos los efectos positivos del alcohol sin efectos secundarios, ni resaca, ni sequelas a largo plazo, ¿podría solo por estas virtudes sustituir el rol que el alcohol tiene para la mayoría de nosotros? Una cosa está clara: de momento la bebida lleva unos cuantos milenios de ventaja.

Pero bueno, no hay que ser fatalistas. David Nutt ya se planteó este problema, y de hecho su propuesta es un poco diferente. Su mote para el MEAI es “chaperon” (supervisor o escucha, en español). Aunque sustituir el alcohol parezca una tarea imposible, complementarlo suena mucho más asequible. La peculiaridad del MEAI es que parece reducir el deseo de beber alcohol. Michael Slezak, un periodista, describe la experiencia de tomar MEAI así: “A partir de media noche, unas 5 horas después de la primera dosis, siento una euforia intensa pero controlada. Ahora mismo la idea de beber alcohol me parece repulsiva”. Si tomar una dosis al empezar la noche te permite seguir bebiendo alcohol, además de proporcionar una sinergia que disminuye el deseo de beber demasiado, la idea de que el MEAI se pueda utilizar para reducir riesgos del alcohol deja de ser tan descabellada. Desde luego, justifica su investigación.

Otra virtud del alcohol muy importante tiene que ver con la tolerancia. Aunque no es recomendable, beber con frecuencia no resulta en un incremento rápido de tolerancia a los efectos del alcohol. Esto no significa que no este presente, esta claro que si bebes mucho te acostumbras a los efectos, y acabas necesitando más cantidad para obtenerlos. No obstante, el consumo frecuente de alcohol presenta menos problemas que el de otras sustancias. Si el Chaperon va a complementar al alcohol, idealmente se podría tomar con una frecuencia similar.

Hay muchas sustancias que tendrían potencial como sustitutos del alcohol, y el MEAI es una sustancia prometedora, pero por ahora no hay suficiente información para determinar su futuro. ¿Puede llegar a destronar el consumo de alcohol? No solo depende de los efectos de la sustancia, también es necesario tener en cuenta la trayectoria histórica del alcohol, desde que apareció por accidente en cuencos fermentados, hasta ser una bebida presente en casi todo el mundo. No obstante, suplantar totalmente al alcohol es un objetivo muy ambicioso, pero vale la pena explorar todas las sustancias que puedan ayudar a reducir el abuso, efectos secundario, y accidentes causados por el consumo de alcohol. Lo poco que sabemos del MEAI es prometedor, sino como sucesor al trono, quizás al menos como noble escudero.


Referencias

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/1967651

http://www.vice.com/read/can-science-find-a-safe-replacement-for-alcohol

https://www.newscientist.com/article/mg22530022-900-high-and-dry-party-drug-could-target-excess-drinking/

https://www.theguardian.com/science/blog/2014/feb/27/david-nutt-drink-alcohol-substitute-safer-intoxicant

http://www.telegraph.co.uk/finance/economics/11350365/Pop-a-sober-up-pill-or-guzzle-synthetic-booze-to-avoid-hangovers.html

http://www.techtimes.com/articles/24321/20150103/new-party-drug-simulates-ecstasy-and-controls-alcohol-intake.htm

 

Alfa-PVP (flakka) vendido como pastilla de MDMA

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Miércoles, 25 de Enero de 2017 12:29

En Barcelona ha sido detectada una muestra, vendida como pastilla de MDMA, que en su composición, en lugar de MDMA, aparecía alfa-PVP, también llamado Flakka.

La flakka es un estimulante que tiene un margen de seguridad mucho menor que la MDMA: la dosis excesiva de esta sustancia es diez veces menor que la dosis normal de la MDMA. Una dosis excesiva puede provocar un cuadro de hiperestimulación muy desagradable que, incluso, requiera de atención médica: taquicardias, ansiedad, insomnio durante muchas horas, paranoias, etc.

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A tener en cuenta:


  • La Alfa-PVP pertenece a la familia química de las catinonas y pirrolidinofenonas. Sus efectos son principalmente de tipo estimulantes. La dosis habitualmente informada es de 5-10 miligramos. Una dosis de 20 mg se consideraría como muy fuerte. En este caso no hemos podido averiguar la cantidad presente de Alfa-PVP en la pastilla. En este enlace tienes más información sobre esta sustancia.
  • Se desconoce cuál es el nivel de toxicidad de esta sustancia ni cuáles son las pautas a seguir para realizar un consumo prudente. Dada la situación actual del mercado del éxtasis,hay que ser prudente a la hora de consumir.
  • Prepara tus consumos con antelación y analiza lo que vayas a tomar. Aquí tienes información sobre nuestro servicio de análisis de sustancias. Si no puedes o no quieres analizar, puedes tomar una dosis de prueba y valorar los efectos antes de tomar. Aquí tienes más información sobre la dosis prueba.

Mucho de lo que sabemos sobre drogas y que nos permite elaborar informaciones como la que acabas de leer es gracias al trabajo de muchas personas y para lo que necesitamos contar con recursos. Si crees que lo que hacemos es útil y quieres ayudarnos con una donación, en este enlace tienes información sobre cómo hacerlo.


   

Análisis del MDMA recreativo: una perspectiva europea

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Lunes, 23 de Enero de 2017 14:16

Por Oli Stevens (Traducido con permiso del autor y de IDPC)

23/01/2017

Artículo original en inglés aquí.

Mientras los Estados Unidos experimentan una abrumadora crisis con los opiáceos; mientras los medios de comunicación de todo el mundo están inundados de noticias sobre asesinatos extrajudiciales de “delincuentes” relacionados con asuntos de drogas en Filipinas; mientras los jóvenes australianos sufren de sobredosis con las nuevas sustancias psicoactivas y los adolescentes de Reino Unido con el éxtasis, sólo puede haber una certeza: las drogas están aquí para quedarse. A pesar de que algunos países reafirman sus absurdos compromisos con un mundo libre de drogas, con más de cien mil millones de dólares gastados anualmente en la Guerra contra las Drogas, y un 20% de la población penitenciaria mundial encarcelada por delitos relacionados con las drogas, estas nunca han sido tan baratas o puras como lo son ahora.

Mientras los mercados regulados de drogas sigan siendo una quimera (excluyendo al cannabis) y la distribución transnacional de drogas una competencia del submundo criminal, el lucro seguirá imperando. Para maximizar el beneficio económico, las drogas son con frecuencia diluidas con adulterantes para convertir dos kilos en tres, o simplemente imitarlas con sustitutos más baratos y posiblemente perjudiciales. Mientras que algunos adulterantes no son tóxicos (cafeína en la cocaína), algunos lo son (PMA/PMMA en el éxtasis, fentanilo en la heroína). Consecuentemente, además de los potenciales daños intrínsecos conocidos de cualquier droga, las personas consumidoras se exponen a sí mismas a un conjunto de daños verdaderamente desconocidos.

Introduzcamos la reducción de daños: la concesión de que, dado que las drogas han estado indeleblemente entrelazadas en el tejido social, deberían existir medios para reducir sus consecuencias sanitarias, sociales y económicas adversas, independientemente de la reducción de su consumo. El análisis de sustancias es sólo una faceta de la reducción de daños que permite a las personas consumidoras arrojar algo de luz sobre los daños desconocidos y realizar una decisión informada, o como poco menos arbitraria, sobre si consumir o descartar la sustancia en cuestión. El análisis de sustancias puede dividirse de manera general en tres categorías: los kits de testado, el análisis in situ en clubes y festivales, y el envío de muestras a un laboratorio profesional. Para ser sucinto, este artículo se centrará en las pastillas de éxtasis (MDMA) en Europa.

Los kits de testado son viales con un reactivo químico que cambia de color ante la presencia de una sustancia. El método es bastante simple: se añade una gota del reactivo a una pequeña muestra de la sustancia (raspando un poco de la pastilla o unos miligramos de polvo). Luego, como en un experimento de química en el colegio, ocurre el cambio de color. Entonces, ¿eso es todo? ¿Problema resuelto? No exactamente. Para cualquier reactivo dado, ninguna sustancia única produce un color único. Más bien, el reactivo reacciona con una estructura particular dentro de la molécula. Estas estructuras con frecuencia son compartidas por varias sustancias, llevando a una amplia variedad de colores y reactividad y a un considerable solapamiento (en la práctica, los colores son aún más difíciles de discriminar). Para distinguir de manera fiable el MDMA de sus análogos e imitadores se requiere de tres test secuenciales, cada uno eliminando la incertidumbre del anterior, aunque aún puede fallar la identificación si hay una dosis muy baja u otros ingredientes altamente tóxicos. Intentar discriminar entre colores prácticamente idénticos, potencialmente la diferencia entre bailar hasta la mañana y el hospital, no puede ni debe hacerse en la esquina de un lavabo de la discoteca.

Contacté con el Dr. John Ramsey, director de TIC TAC, para conocer su opinión: “Los tests colorimétricos pueden dar un color bonito pero eso es todo: no proporcionan información sobre la cantidad y sí una información poco fiable sobre la composición… a lo sumo sólo pueden considerarse como indicativos”. La Dra. Mireia Ventura, coordinadora del Servicio de Análisis de Sustancias de Energy Control está de acuerdo: “Con la PMA/PMMA y la emergencia de las nuevas sustancias psicoactivas (“legal highs”) como adulterantes, los tests colorimétricos no son suficientes y un resultado positivo podría generar una falsa sensación de seguridad”. La falta total de información sobre la cantidad es de especial preocupación: en toda Europa las pastillas de éxtasis están experimentando un incremento tanto en su pureza como en la dosis. En el momento presente, las pastillas con elevadas concentraciones de MDMA, en lugar de adulterantes, parecen ser la causa de la mayoría de las hospitalizaciones.

Los mercados de drogas, sin embargo, son altamente específicos de cada región. La mayoría del MDMA que circula en el mundo está producido en Holanda y Bélgica, mientras que el suministro fuera de Europa es mucho más escaso. En consecuencia, en los Estados Unidos, tal y como Mitchell Gomez de DanceSafe me explicó, la cuestión es más de falsificación que de adulteración (por ejemplo, sustancias vendidas como MDMA en lugar de añadidas a ella) por lo que los tests colorimétricos aún son fiables. En 15 años de análisis en laboratorio, solamente se han documentado tres muestras con PMA/PMMA en los Estados Unidos.

Dado que los tests colorimétricos son de una utilidad limitada para el usuario europeo, se necesita un análisis más sofisticado para obtener resultados robustos, más fiables. Mientras que los tests colorimétricos se pueden conseguir libre y legalmente vía online, la creación de programas de análisis financiados, estructurados y visibles requieren de un trabajo legislativo delicado. Sin la seguridad de que los analizadores no serán arrestados entrando en sus instalaciones ni los consumidores por tenencia de drogas, los proyectos de análisis no pueden desarrollarse.

Varios países europeos han tenido políticas de drogas vanguardistas y centradas en la Salud Pública durante años, permitiendo la formación de programas de análisis con puntos de recogida o de acceso postal – En la actualidad bien establecidos y populares. Me puse en contacto con el Servicio de Información y Monitorización de Drogas (Drug Information and Monitoring Service, DIMS) de Holanda (establecido en 1992), con Energy Control (España, establecido en 1997) y SaferParty (Suiza, establecido en 2001) para lograr un mejor entendimiento del contexto alrededor del análisis. Rápidamente me di cuenta de que estaba haciendo preguntas algo primitivas desde la perspectiva de un ciudadano británico, procedente de un país que ha elegido aferrarse a una retórica retrógrada, cansada e inútil.

Al sondear sobre temas como las relaciones con la policía, el envío de drogas por correo y la inmunidad de las personas usuarias del servicio ante la persecución policial, las respuestas fueron claras y simples. El Dr. Tibor Brunt explicó que el DIMS “tiene un acuerdo especial con la Fiscalía para que no interfiera en nuestro trabajo”; el acuerdo se extiende a los paquetes registrados y sellados para permitir el movimiento de drogas ilegales por correo. Para Energy Control, la situación es aún más simple: las cantidades recibidas por correo son tan pequeñas que son consideradas para propósitos de investigación y no hay necesidad de cambios legislativos. Christian Kobel de SaferParty dice que aunque la legislación sobre el análisis de sustancias “no es completamente clara”, la reducción de daños es uno de los cuatro pilares de la ley suiza sobre drogas y los estados suizos tienen la obligación de proporcionar medidas de reducción de daños y de supervivencia”. La relación de SaferParty con la policía es muy clara: se reúnen para discutir las mejores prácticas, proporcionar estadísticas de las sustancias analizadas y discutir tendencias emergentes tales como la darkweb. En 15 años, no ha habido ninguna intervención policial en un servicio de análisis de sustancias, ya sea móvil o fijo.

En los países donde los servicios de análisis operan sin sanciones de los gobiernos regionales o centrales, los servicios in situ (por ejemplo, en festivales musicales o clubes) son más fáciles de poner en marcha, necesitando “sólo” del apoyo (o al menos de la tolerancia) de las fuerzas del orden locales. Estos servicios, sin llevar un laboratorio completo, utilizan dispositivos portátiles de análisis, con frecuencia en combinación con reactivos colorimétricos, para poder ofrecer los resultados más exactos. La profesora Fiona Measham, codirectora de The Loop, la organización que ha llevado a cabo los primeros análisis in situ de drogas en Reino Unido, me explicó que “el análisis opera con el apoyo total de la policía local y trabajamos juntos desde el inicio. La Policía quiere el análisis, no sólo lo tolera”.

Aunque los gobiernos nacionales son con frecuencia bestias lentas, en deuda con los votantes y cautelosos con el escándalo, la policía local es capaz de trabajar con iniciativas vanguardistas, llevando las políticas eficaces a la primera línea mucho más rápido que la política que va de arriba hacia abajo. Measham apunta que el Gobierno Británico no está abiertamente en contra del análisis ni de las fuerzas policiales locales que eligen “des-priorizar” la posesión de cannabis, sino que está “observando y esperando su evaluación”.

Mientras The Loop trabaja en estrecha cooperación con la ley, DanceSafe se beneficia de que la policía haga la vista gorda: “la policía tiene muy poco interés en arrestar a gente por posesión de pequeñas cantidades, y en todos los años que llevamos haciendo análisis ningún voluntario o usuario ha sido arrestado. En la mayoría de Estados [de EEUU] las agujas son ‘parafernalia’ y ponerse fuera de un servicio de intercambio de jeringuillas sería una manera sencilla de hacer arrestos, pero la policía entiende que sería contraproducente para sus objetivos”. Algo de consuelo puede encontrarse en una observación del profesor Michel Kazatchkine de la Comisión Mundial sobre Políticas de Drogas: “la despenalización y la regulación deben comenzar a nivel local, en las ciudades”. La reducción de daños, ahora central en muchas políticas nacionales sobre drogas, comenzó de esta manera y tal vez lo hará también así el análisis de sustancias.

Los números hablan por sí mismos: nadie en SaferParty puede recordar una muerte relacionada con el éxtasis, a pesar del amor de Zurich por las raves y el techno; en el primer festival de música de The Loop en Reino Unido, el 25% de sus usuarios descartó el consumo de las drogas analizadas; y la evidencia anecdótica de DanceSafe sugiere que las tasas de descarte del falso MDMA se acercan al 100%. El beneficio que se obtiene con los servicios de análisis va considerablemente más allá de la información ofrecida a un consumidor individual sobre una muestra individual. En Europa, la mayoría de las sustancias analizadas son pastillas de éxtasis que pueden distinguirse fácilmente por su color, forma y logotipos. Ante la detección de contaminantes tóxicos o de dosis particularmente altas, los sistemas de alerta temprana pueden emplearse para diseminar la información rápida y efectivamente.

Justo antes de la Navidad de 2014, el DIMS detectó cantidades letales de PMA en una pastilla y emitió una “alerta roja”. La alerta fue difundida por la televisión nacional, en pantallas en los clubes y a través de una aplicación móvil. Nadie murió. Pero no ocurrió lo mismo en Reino Unido. Las mismas pastillas mataron a cuatro personas durante el periodo de vacaciones. Las mismas pastillas volvieron a aparecer en Octubre de 2016 y, dado que ya fueron reconocidas por el público consumidor, no hubo más fatalidades. Aunque existe un Sistema de Alerta Temprana a nivel de la Unión Europea que monitorea la emergencia de nuevas sustancias psicoactivas y elabora evaluaciones de riesgo de las mismas, el Sistema no puede, ni tampoco está pensado para eso, responder ante los altamente dinámicos mercados de drogas a nivel local. Como parte de una política de salud pública equilibrada en materia de drogas, los países deberían ofrecer sistemas de alerta temprana a nivel local para monitorear la variabilidad entre partidas de las drogas circulantes y cuya composición puede fluctuar de una semana a otra o de una ciudad a otra. El fracaso en proveer de tales sistemas ha sido, y continuará siendo, una decisión fatal.

Estos dispositivos también actúan como un punto de contacto entre las personas usuarias de drogas y los servicios de drogas, ofreciendo consultas y asesoramiento a personas con consumos problemáticos que con frecuencia no desean acudir a los servicios sanitarios, sociales o de reducción de daños tradicionales. A cambio del análisis de la sustancia, las personas usuarias de estos servicios deben completar un cuestionario anónimo. Además de los valiosos datos epidemiológicos que pueden incorporarse a y mejorar los Planes Nacionales de Acción sobre drogas, los servicios de análisis son percibidos como más dignos de confianza, menos juzgadores y más accesibles.

Mientras un número de locales alrededor del mundo amenazan con prohibiciones de por vida y mientras los festivales de música aumentan la seguridad y la presencia de perros policía, las personas asistentes que desean tomar drogas se enfrentan a un dilema: comprar drogas desconocidas dentro de estos espacios, consumir grandes e irresponsables cantidades en la cola, poniendo con ello en riesgo su salud, o tratar de entrar con las drogas arriesgándose a tener problemas con la ley. Para la Dra. Ventura, el futuro ideal sería una combinación de un servicio de análisis centralizado y otro in situ: “Con el análisis centralizado, estás ofreciendo un servicio real de prevención, proporcionando los resultados antes del consumo con lo que estás también promoviendo su planificación entre las personas consumidoras. Por otra parte, los análisis en los clubes podrían retirar de los mismos adulterantes tóxicos si comunicas de manera adecuada los resultados. Cuando lo hemos hecho, hemos visto como la sustancias sobre las que se alertó al principio del festival terminaban desapareciendo”.

El mercado ilegal de drogas está libre de cualquier control oficial de calidad, y las personas consumidoras están a merced de los vendedores. Esto crea un profundo caso de información asimétrica entre proveedores y consumidores, permitiendo la distribución de drogas con cualquier tipo de composición a compradores desorientados y desafortunados. El análisis de sustancias ofrece una forma de farmacovigilancia, aportando un método por el cual las personas usuarias de drogas pueden ejercer algo de control sobre un mercado enteramente no regulado. El proyecto TEDI (Trans European Drug Information) apunta que “los productores estarán menos inclinados a comerciar con sustancias adulteradas o peligrosas si saben que las personas consumidoras tienen una manera de analizar sus productos, y si aquellas sustancias que son peligrosas pueden ser identificadas gracias a campañas de alerta, los vendedores estarán más inclinados a retirar sus productos del mercado”. El análisis de sustancias, por tanto, actúa no sólo como una iniciativa individual de reducción de daños sino que también es capaz de dar forma a la propia composición del mercado mismo.

Lamentablemente, nada de esto es novedad. Jaap de Vlieger, especialista en drogas de la policía de Rotterdam, hablando sobre las pastillas adulteradas hace más de 20 años, en 1995: “La gente que hace estas cosas no va a arrojar un montón de valiosas pastillas al Canal. Las van a vender en países como Reino Unido donde la posibilidad de que sean rastreadas es pequeña, dado que la gente tiene miedo de acudir a las autoridades”.

Si los gobiernos rehuyen regular los mercados de drogas, quizá el análisis de sustancias pueda hacerlo.

 

15 años de éxtasis en un servicio de análisis de sustancias

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Martes, 17 de Enero de 2017 13:33

Por Claudio Vidal (Energy Control Andalucía)

Publicado originalmente en el número 146 de la revista Cannabis Magazine

Recientemente, desde Energy Control, hemos tenido ocasión de publicar un trabajo científico en la revista Forensic Science International (Vidal Giné et al., 2016) describiendo los resultados de los análisis realizados a más de seis mil muestras de éxtasis entre los años 2000 y 2014. Se trata de un estudio pionero en España ya que, hasta la fecha, la única información con la que contábamos eran las memorias anuales del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses y en las que se ofrece información sobre los decomisos realizados por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.


Los servicios de análisis de sustancias son dispositivos de reducción de riesgos y daños que buscan ofrecer a las personas usuarias de drogas una información objetiva sobre la composición de las drogas que van a consumir. Esta información, obtenida mediante diferentes técnicas de análisis, puede versar tanto sobre la cantidad de principio activo (dosis, pureza) o bien sobre la presencia de otros compuestos no deseados (adulterantes, otras sustancias psicoactivas), y con ella las personas usuarias de estos servicios pueden tomar decisiones responsables a la hora de consumir. Pero es que, además, junto a la utilidad que tiene para las personas usuarias, los servicios de análisis de sustancias permiten conocer mejor los mercados de drogas, detectar tendencias y alertar a grupos amplios de consumidores.

En el caso concreto del éxtasis, esta siempre ha sido la principal sustancia analizada por Energy Control, siendo un claro reflejo de los hábitos de consumo en los espacios de fiesta relacionados con la música electrónica. Y los análisis de 6200 muestras entregadas voluntariamente por las personas usuarias del servicio nos ha permitido extraer varias conclusiones que vamos a compartir en este artículo.

La primera es que el éxtasis se presenta fundamentalmente en dos formatos: cristal y pastillas. De hecho, para producir las pastillas primero hay que producir el cristal. Este se pulveriza, se mezcla con excipientes y se compacta formando un comprimido. Esto puede parecer obvio pero no lo es tanto cuando uno baja al terreno de los consumidores. No son pocas las personas que piensan que se trata de dos sustancias diferentes cuando en realidad son dos presentaciones de una misma sustancia: la MDMA. Esto, obviamente, es producto de la intencionada desinformación que existe alrededor de los consumos de drogas y que propicia que se den este tipo de confusiones. Bien es cierto que se solventan con un mínimo esfuerzo de búsqueda de información pero también es cierto que, en esto de las drogas, los mitos adquieren mucha fuerza cuando la información es escasa o cuando hablamos de asuntos legal o moralmente sancionados.

Como puede verse en el gráfico 1, hasta el año 2007 la presentación más habitual era en pastilla. Sin embargo, a partir de ese año, el cristal comienza a aparecer con mayor frecuencia hasta instaurarse como la presentación más frecuente. Este cambio, que no sólo se dio en España sino también en otros países europeos (TEDI, 2014), bien pudo deberse a dos posibles razones. La primera fue el descenso en la pureza del éxtasis en pastilla que se vivió esos años. La segunda, que el cristal fuera un formato más cómodo de manejar para productores y distribuidores: no se necesitarían máquinas para hacer las pastillas y el cristal ocupa menos espacio que las pastillas, lo que facilita enormemente su transporte. Sea como fuere, lo cierto es que la aparición del cristal supuso la aparición de nuevas formas de tomar éxtasis: mojando el dedo directamente en la bolsa (las “mojaítas”), las “bombitas”, o por vía nasal, solo o en combinación con otras drogas.


Por otra parte, aunque el mercado del éxtasis no sufre de la adulteración que podemos encontrar en los mercados de otras drogas como la cocaína, no es MDMA todo lo que se vende como éxtasis. De forma más concreta, las tasas de adulteración y el tipo de adulterantes empleados dependen de si estamos hablando de pastillas o de cristal. En todo el periodo estudiado, el porcentaje de pastillas adulteradas (43%) fue superior al de cristales adulterados (23%). Sin embargo, cuando observamos la evolución de la adulteración en todos esos años, se puede identificar un antes y un después claramente marcado por el año 2009. En ese año se produjo un desabastecimiento muy importante de éxtasis en el mercado europeo fruto de la acción represora sobre los precursores necesarios para elaborarlo (EMCDDA, 2010; UNODC, 2010). Ese desabastecimiento, como otros producidos en los mercados de drogas, trajo consecuencias que finalmente terminaron impactando en los consumidores. En concreto, estas consecuencias fueron la introducción en el mercado de nuevas sustancias (2C-B, mefedrona) y el aumento en las tasas de adulteración. Tal ha sido el cambio en el mercado que este ya nunca volvió a ser igual. Véase como ejemplo el aumento a partir de 2009 en el número de adulterantes encontrado tanto en las pastillas como en el cristal (Gráfico 2).


Otra importante conclusión del estudio es que los adulterantes empleados en el éxtasis son diferentes en función del formato de presentación. Así, para el caso de las pastillas, los adulterantes más encontrados fueron la metaclorofenilpiperazina (mCPP), la cafeína, la metoclopramida, el 2C-B y la anfetamina. En el cristal, los adulterantes más frecuentes fueron la cafeína, la fenacetina, la lidocaína, el paracetamol y el dextrometorfano. Sin embargo, no todos los adulterantes han tenido la misma presencia a lo largo de estos años sino que, como puede verse en el Gráfico 3, parece que cada uno tuvo su momento a excepción de la cafeína, que casi siempre ha sido de las más detectadas. Como puede apreciarse, el año 2009 fue especialmente significativo en términos de adulteración, tanto en las pastillas como en el cristal.


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De especial importancia son varios hechos acontecidos en los últimos años y que también han sido detectados por el Servicio de Análisis. Por una parte, tal y como ha sido señalado por el Observatorio Europeo para las Drogas y las Toxicomanías (EMCDDA, 2016), el contenido en MDMA de los comprimidos ha experimentado un aumento significativo en los últimos años. Posiblemente a raíz de una competencia entre distribuidores, el contenido medio de las pastillas analizadas pasó de estar entre los 50-80 miligramos en la primera década de este siglo a los 113,5 miligramos observados en 2014, detectándose incluso una pastilla con 310 miligramos que, tomada de golpe, era capaz de producir un buen susto, que no buen rollo, a más de uno y una.

El segundo aspecto que queremos señalar es la creciente adulteración, no sólo del éxtasis, empleando para ello nuevas sustancias psicoactivas. Estas sustancias, de efectos parecidos al éxtasis, suelen tener rangos de dosificación distintos a la MDMA y, tomadas pensando que se trata de esta última, pueden dar lugar a algunos problemas. En concreto, las sustancias más detectadas como sustitutas del éxtasis fueron algunas fenetilaminas pertenecientes a la serie 2C- como el 2C-B, 2C-E y 2C-I, y algunas catinonas sintéticas como la metilona, la etilona, la 4-BMC o la α-PVP. También se detectó una tímida introducción de la metanfetamina en el mercado de las drogas recreativas de España empleando los canales de distribución del éxtasis pero que tuvo poco éxito entre los consumidores, probablemente debido a que, tomada a las dosis de la MDMA, producía unos efectos demasiado fuertes e incluso arriesgados para la salud.

Posteriormente al periodo estudiado en el artículo, hemos seguido encontrando aspectos reseñables en el mercado de la MDMA. Las pastillas continúan vendiéndose con dosis tan elevadas de MDMA que las pueden hacer peligrosas para muchas personas. De hecho, en ocasiones parece que los distribuidores venden dos pastillas en una por lo que el consejo básico de reducción de riesgos debe ser siempre evitar el consumo de pastillas enteras y dividirlas en fracciones (medias o cuartos, según lo fuertes que se deseen los efectos). El segundo hecho a destacar ha sido la venta de parametoximetanfetamina (PMMA) como si fuera MDMA. La hipótesis más aceptada es aquella que plantea que los productores emplearon para hacer el éxtasis una sustancia llamada 4-metoxi-BMK en lugar de otra llamada PMK. La razón de ello descansa en la presión represora sobre el tráfico de los precursores necesarios para la elaboración de drogas ilegales que ha llevado a los productores a utilizar nuevos productos o nuevas rutas de síntesis. Sea como fuere, lo cierto es que la PMMA ha creado una alerta mundial debido a las numerosas intoxicaciones fatales y no fatales que ha producido.

Una cosa es clara: el mercado del éxtasis ha cambiado. De las clásicas pastillas de colores hemos pasado a la convivencia entre dos formatos para una misma sustancia y a una creciente adulteración de ambas. Tal y como reconocen los organismos internacionales, el mercado del éxtasis parece volver a experimentar un resurgimiento en la escena de los consumos recretivos de drogas y, por tanto, tendremos que seguir trabajando para conocerlo con la mayor profundidad posible.

Referencias

European Monitoring Centre for Drugs and Drug Addiction (2010). Annual Report 2010. Luxembourg: Publications Office of the European Union.

European Monitoring Centre for Drugs and Drug Addiction (2016). Recent changes in Europe’s MDMA/ecstasy market. EMCDDA Rapid Communication. Luxembourg: Publications Office of the European Union.

Trans European Drug Information (TEDI) (2014). TEDI Trend Report, 2014.

United Nations Office on Drugs Crime (2010). World Drug Report 2010. Vienna: United Nations Office on Drugs and Crime.

Vidal Giné, C.; Ventura Vilamala, M.; Fornís Espinosa, I.; Gil Lladanosa, C.; Calzada Álvarez, N.; Fitó Fruitós, A.; Rodríguez, J.; Domingo, A., y de la Torre, R. (2016). Crystals and tablets in the Spanish ecstasy market 2000-2014: are they the same or different in terms of purity and adulteration? Forensic Science International, 263, 164-168.

   

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