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Para reducir Riesgos con los RCs - 3. La dosificación y las vías de administración

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Indice del artículo
Para reducir Riesgos con los RCs
1. La pureza química
2. Semejanza con otras sustancias
3. La dosificación y las vías de administración
4. La medición de las dosis.
5. Los efectos secundarios
6. Los efectos a largo plazo
7. Las mezclas con otras drogas
8. El estado físico y psicológico del consumidor
9. El ambiente donde consumir
10. Los problemas legales
Bibliografía y webs
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3. La dosificación y las vías de administración

En el consumo de RCs es aconsejable manejarse de forma prudente en lo que respecta a dosis y periodicidad de consumo.

Algunas de estas sustancias suelen contar con márgenes de seguridad muy estrechos entre la dosis activa y una dosis muy potente.

Los rangos de dosificación, en general, no están muy bien establecidos. Además hay que tener muy en cuenta las diferentes sensibilidades, a las diversas sustancias, de distintos individuos. Hay personas hipersensibles y otras más tolerantes.

Resulta conveniente:

1. Hacer varias pruebas con pequeñas dosis y observar cómo se comporta nuestro organismo.
2. Espaciar estas tomas para no crear tolerancia.
3. Asegurarse de cuál es el rango de sobredosis.
4. Consultar la información que se pueda encontrar, por ejemplo en  http://www.energycontrol.org o en  http://www.erowid.org.

Por otro lado, es muy importante tener en cuenta la vía de administración y utilizar la menos arriesgada.

Vías de administración:

1. La vía oral suele ser la que menos peligros comporta, pues los efectos aparecen de forma más paulatina. Dentro de esta forma de consumo hay que diferenciar muy bien la vía sublingual (dejar la sustancia debajo de la lengua para que sea absorbida por los tejidos de la boca), en la que se producen una absorción y una subida mucho más bruscas que en la ingesta, con potencias mucho mayores, cualidades de actividad diferentes y menor duración de efectos.

2. La vía inhalada (esnifada y fumada), que es una de las más utilizadas junto con la oral, generalmente provoca efectos más potentes, de subida más brusca y cualidad diferente, con lo cual la dosificación ha de ser menor. La sensación de quemazón, al esnifar, es muy notoria en numerosas sustancias. En la mayoría de los casos referidos de consumo compulsivo, sobre-dosificación y muerte se ha utilizado esta forma de administración.

3. Las vía rectal suele ser más potente que la oral pero sin tanto riesgo como la esnifada, aunque puede tener otros inconvenientes dependiendo la sustancia y la persona.

4. Las vías inyectadas, mucho más peligrosas, son las que más riesgos comportan. Este tipo de administración se debe de evitar y en caso de usarse asesorarse muy bien sobre los riesgos que tiene.

Algunas sustancias sólo son activas mediante vías no orales (la DMT o la 5Meo-DMT sólo son activas por vía inhalada, fumada o intravenosa).

En general es recomendable usar siempre la vía oral y no experimentar o reducir el consumo a través de otras vías.

Un ejemplo claro es la mefedrona en la que el uso intranasal se asocia a mayores problemas, para los usuarios, que el uso oral (Winstock, 2010).



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