Para reducir Riesgos con los RCs

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Cuando una persona está interesada en el consumo de los RCs es fundamental que esté permanentemente actualizada. Es importante que consulte varias fuentes de información a la vez e intente estar lo más al tanto posible.

A falta, muchas veces, de información científica comprobada,  se debe de recurrir a lo que cuentan otros consumidores sobre efectos adversos o inesperados, dosis desaconsejadas, problemas encontrados, etc.

Es conveniente tener en cuenta los siguientes puntos en relación a los RCs:

1. La pureza química.
2. La semejanza con otras sustancias.
3. La dosificación y las vías de administración.
4. La medición de las dosis.
5. Los efectos secundarios.
6. Los efectos a largo plazo.
7. Las mezclas con otras drogas.
8. El estado físico y psicológico del consumidor.
9. El ambiente donde consumir.
10. Los problemas legales.


1. La pureza química

Son sustancias que casi siempre vienen etiquetadas como "No aptas para consumo humano, solo para investigación", pero el caso es que las consumen los humanos y que no son sometidas a ningún tipo de control de calidad.

En algunos análisis que se han hecho con varios lotes de diversas sustancias Rcs, se han encontrado:

Es decir, su estado de alegalidad no asegura que sea un producto puro y libre de adulterantes y otras sustancias.

Es importante analizar las sustancias que se van a consumir. Energy Control ofrece un sistema de análisis semanal donde se pueden analizar las sustancias adquiridas. Para más información visitar la web: http://energycontrol.org/analisis-de-sustancias/descripcion.html

En el caso en que la sustancia sea pura, conviene saber que no son más seguras ni menos peligrosas que otras drogas tanto legales como ilegales.


2. Semejanza con otras sustancias

La analogía de efectos con otras sustancias más habituales no debería constituir una referencia a la hora de consumir un RC.

Conviene informarse muy bien sobre la dosificación, los efectos concretos que produce y sus efectos adversos antes de consumir una sustancia concreta.


3. La dosificación y las vías de administración

En el consumo de RCs es aconsejable manejarse de forma prudente en lo que respecta a dosis y periodicidad de consumo.

Algunas de estas sustancias suelen contar con márgenes de seguridad muy estrechos entre la dosis activa y una dosis muy potente.

Los rangos de dosificación, en general, no están muy bien establecidos. Además hay que tener muy en cuenta las diferentes sensibilidades, a las diversas sustancias, de distintos individuos. Hay personas hipersensibles y otras más tolerantes.

Resulta conveniente:

1. Hacer varias pruebas con pequeñas dosis y observar cómo se comporta nuestro organismo.
2. Espaciar estas tomas para no crear tolerancia.
3. Asegurarse de cuál es el rango de sobredosis.
4. Consultar la información que se pueda encontrar, por ejemplo en  http://www.energycontrol.org o en  http://www.erowid.org.

Por otro lado, es muy importante tener en cuenta la vía de administración y utilizar la menos arriesgada.

Vías de administración:

1. La vía oral suele ser la que menos peligros comporta, pues los efectos aparecen de forma más paulatina. Dentro de esta forma de consumo hay que diferenciar muy bien la vía sublingual (dejar la sustancia debajo de la lengua para que sea absorbida por los tejidos de la boca), en la que se producen una absorción y una subida mucho más bruscas que en la ingesta, con potencias mucho mayores, cualidades de actividad diferentes y menor duración de efectos.

2. La vía inhalada (esnifada y fumada), que es una de las más utilizadas junto con la oral, generalmente provoca efectos más potentes, de subida más brusca y cualidad diferente, con lo cual la dosificación ha de ser menor. La sensación de quemazón, al esnifar, es muy notoria en numerosas sustancias. En la mayoría de los casos referidos de consumo compulsivo, sobre-dosificación y muerte se ha utilizado esta forma de administración.

3. Las vía rectal suele ser más potente que la oral pero sin tanto riesgo como la esnifada, aunque puede tener otros inconvenientes dependiendo la sustancia y la persona.

4. Las vías inyectadas, mucho más peligrosas, son las que más riesgos comportan. Este tipo de administración se debe de evitar y en caso de usarse asesorarse muy bien sobre los riesgos que tiene.

Algunas sustancias sólo son activas mediante vías no orales (la DMT o la 5Meo-DMT sólo son activas por vía inhalada, fumada o intravenosa).

En general es recomendable usar siempre la vía oral y no experimentar o reducir el consumo a través de otras vías.

Un ejemplo claro es la mefedrona en la que el uso intranasal se asocia a mayores problemas, para los usuarios, que el uso oral (Winstock, 2010).


4. La medición de las dosis

Es muy importante medir bien las dosis y especialmente delicado en sustancias muy potentes.

Para ello existen dos métodos:

1. Pesar con una balanza de precisión.
2. Fraccionar volúmenes de líquido.

Muchas de estas drogas se consumen en dosis de 1 mg, 10 mg, 20 mg, etc.

Para medir estas dosis se han de utilizar balanzas de precisión, muy caras de conseguir, especialmente cuando las sustancias se adquieren en polvo o cristal en cantidades grandes (100 miligramos o 1 gramo).

Un buen método es disolverlas en agua y dividir volúmenes en vez de pesos. Es más preciso dividir en ocho partes 100 mg, disueltos en un litro de agua, que dividir a ojo una raya de 100 mg en ocho rayas. En el segundo caso, las rayas tendrían diferentes cantidades y, según la sustancia, el efecto puede variar considerablemente si se producen diferencias de uno o dos miligramos.


5. Los efectos secundarios

Debido a que muchos efectos secundarios no son conocidos, por la novedad de la sustancia, el primer consumo se debe de hacer con  dosis pequeñas.

Es importante observarse en los primeros consumos:

La temperatura corporal.
La presión sanguínea.
El ritmo cardiaco.
Una reacción alérgica.
Cualquier reacción extraña.

De esta manera se puede detectar alguna reacción adversa en la persona.

Si a pequeñas dosis se produce un efecto adverso, será más controlable y atenuado que a dosis altas, y se podrá estar prevenido sobre lo que ocurrirá si se incrementan considerablemente las cantidades consumidas.


6. Los efectos a largo plazo

No se conocen consecuencias a largo plazo, para la mayoría de sustancias, porque tampoco son sustancias que las haya consumido un número importante de personas durante años ni se han hecho estudios en humanos.

En realidad la utilización de estas drogas nos coloca en una situación de cobayas humanas.


7. Las mezclas con otras drogas

Es preferible no mezclar algo que no se haya consumido anteriormente.

Si ya de por sí se desconoce bastante sobre estas sustancias, el desconocimiento de sus efectos en combinación con otros compuestos es mucho mayor.

Si se decide mezclar sustancias se ha de tener en cuenta:

1. La suma de los efectos de una droga consumida junto a otra aumenta mucho más el riesgo que si son consumidas por separado.
2. Dos sustancias mezcladas pueden provocar una sinergia, es decir, pueden aumentar considerablemente la actividad y requerir el uso de dosis mucho más bajas (la 2C-T2 consumida conjuntamente con MDMA aumenta considerablemente su potencia). Por ello, es muy aconsejable probar con dosis bajas.
3. Es imprescindible conocer el comportamiento de cada sustancia, sobre uno mismo, por separado.
4. Atención a las mezclas con sustancias tipo IMAOS, pueden ser muy peligrosas con sustancias estimulantes y entactógenas. Por otro lado hay sustancias que solo son activas oralmente consumidas junto con IMAOS y otras aumentan considerablemente su potencia.


8. El estado físico y psicológico del consumidor

Se debe de extremar la prudencia, consultar a un médico, informarse muy bien de los efectos de las sustancia que se va a consumir o no consumirlas, en los siguientes casos:

En caso de emergencia, en los hospitales los médicos van a tener muchos problemas para tratarla, pues no disponen de protocolos para el tratamiento de los efectos de una sustancia de consumo desconocida.


9. El ambiente donde consumir

En ocasiones, la decisión de consumir una determinada sustancia se produce justo en el momento en que alguien la ofrece, sin que haya una planificación de ese consumo.

En el caso de los RCs lo más aconsejable es no tomar la decisión de consumir, precipitadamente y dedicar un tiempo previo a documentarse bien, para poder tomar una decisión lo más informada posible.

Es recomendable elegir un ambiente apropiado para la sustancia que se va a consumir, de manera que:


10. Los problemas legales

Hay que tener en cuenta, para evitar problemas con la justicia, que una sustancia que hoy es legal en poco tiempo puede pasar a no serlo, al revisarse su situación legal.

El estado legal de una sustancia, en España, está descrito en el Real Decreto 2829/1977, de 6 de octubre, por el que se regulan las sustancias y productos psicotrópicos. Existen varias sustancias RCs que están controladas en España.

En agosto de 2011 se promulgó un decreto en el que se puede incluir cualquier sustancia en la lista de sustancias prohibidas penalmente con una simple orden ministerial. Sin que haya sido incluida en las listas del convenio de la ONU. Es decir que de un día para otro se puede incluir una sustancia sin que nadie se entere. Es la agencia del Medicamento la que puede iniciar el proceso de fiscalización

Para saber sobre la legislación en otros países, puedes informarte en el Plan Nacional sobre Drogas del Ministerio de Sanidad y Consumo o en la página web del Ministerio de Asuntos Exteriores.

En Estados Unidos y Dinamarca existe la llamada «ley de análogos», mediante la cual se prohíbe el uso de todos los compuestos químicos análogos a drogas fiscalizadas como tales.

En otros países no existen estas leyes. Sin embargo, lo que suele ocurrir es que, si es detectado por las autoridades un uso masivo de una sustancia, o han ocurrido una serie de emergencias hospitalarias, ésta puede pasar a la lista de sustancias controladas de ese país.

En la Unión Europea existe un sistema de alerta precoz de nuevas drogas sintéticas (Early-Warning System on New Synthetic Drugs), denominado «Joint Action», en el cual están implicados diversos agentes oficiales: EMCDDA (European Monitoring Centre for Drugs and Drug Addiction), EDU (Europol Drugs Unit), etc. Este sistema se ha creado con la intención de identificar consumos de nuevas sustancias fuera del ámbito medico y profesional, así como alertar a los estados miembros sobre la aparición de nuevas sustancias de las que se observe un abuso, para que tomen medidas sanitarias y legales.


Bibliografía y webs