Aunque el fentanilo es el que más atención mediática ha recibido, debido a la dramática situación de América del Norte, su presencia en los mercados de drogas europeos es anecdótica. Sin embargo, un nuevo grupo de opioides sintéticos, los nitazenos, ha hecho saltar las alarmas en algunos países. Veamos qué sabemos de ellos hasta el momento y las medidas que se han propuesto para hacer frente a los potenciales problemas entre las personas que usan drogas.
¿Qué son los nitazenos?
Los nitazenos (2-benzilbenzimidazoles) son unos analgésicos opioides desarrollados por la compañía farmacéutica CIBA a finales de la década de los 50 que nunca fueron comercializados. Su aparición supuso una ruptura del mantra clásico por aquellos años, según el cual los opioides sintéticos debían tener un parecido estructural a la morfina.
Son más potentes que la morfina y, algunos, también más que el fentanilo. Su presencia en los mercados de drogas es una seria amenaza por la poca información científica sobre ellos y por su elevado potencial para causar sobredosis mortales.
Su estructura química es distinta a la de los derivados del opio y los fentanilos, aunque actúan en los mismos receptores y, por tanto, sus efectos son similares. Como ya ha ocurrido en ocasiones anteriores, por ejemplo, con los cannabinoides sintéticos, la recuperación de productos sintetizados con fines terapéuticos o de investigación ha servido de base para la puesta en el mercado de sustancias psicoactivas. No en vano, hace casi 25 años, Alexander Shulgin (1975) ya advirtió sobre los nitazenos que “aunque esta línea de la química no es claramente productiva en el ámbito clínico, constituye no obstante un campo fértil para la búsqueda de sustitutos para la heroína que puedan sintetizarse en nuestro país y sean potentes a niveles que inciten a la investigación ilícita”.
Una familia en constante crecimiento
Los nitazenos son la familia más reciente en hacer aparición en el mercado de las nuevas sustancias psicoactivas (NPS). Los más estudiados son el etonitazeno, el clonitazeno y el metonitazeno. De hecho, los dos primeros ya fueron incluidos en la redacción original de la Lista I de la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961.
A finales de 2023, la JIFE publicó una lista de sustancias a las que no reconocía ningún uso legítimo. En ella se incluían 23 nitazenos, lo que da una idea de lo prolífico de este fenómeno. De las 24 NPS pertenecientes al grupo de los opioides sintéticos ya fiscalizadas desde 2015, cinco son nitazenos:
- Etazeno (2023).
- N-pirrolidino etonitazeno (2023).
- Protonitazeno (2023).
- Metonitazeno (2022).
- Isotonitazeno (2021).
Los nitazenos en Europa
El primer nitazeno identificado en los mercados de drogas europeos fue el isotonitazeno, en el análisis toxicológico de una sobredosis en Suiza en marzo de 2019. En poco más de 12 meses, fue identificado en análisis toxicológicos de personas fallecidas y en decomisos policiales en Alemania, Bélgica, Canadá, Estados Unidos, Estonia, Letonia, Reino Unido y Suecia. Se estima que, globalmente, ha estado implicado en al menos 200 fallecimientos.

A partir de 2020, han aparecido en el mercado nuevos derivados del 2-benzilbenzimidazol (como el metodesnitazeno, el metonitazeno, el etazeno, el flunitazeno o el butonitazeno), así como varios análogos como el protonitazeno que, se estima, podría tener una potencia 200 veces superior a la de la morfina. En total, desde 2019, en Europa se ha notificado al Sistema de Alerta Temprana un total de 16 nitazenos, superando en número a los derivados del fentanilo (8 notificaciones) y a otros opioides (12 notificaciones). Sin embargo, el propio Observatorio Europeo para las Drogas y las Toxicomanías (EMCDDA) reconoce que existen muchas dificultades para poder conocer realmente cuánto de extendidos se encuentran los nitazenos en los mercados europeos, especialmente por las dificultades que hay para su detección.

Las alertas
Según datos preliminares analizados por el EMCDDA, en 2022 aumentaron los fallecimientos por sobredosis en Estonia relacionados con el isotonitazeno, el metonitazeno y el protonitazeno. Durante los primeros meses de 2023, varias sobredosis mortales en Letonia fueron atribuidas a los nitazenos, aunque no se conoce por cuál de ellos. En la primavera de 2023, hubo varias sobredosis mortales en la región de Occitania y en la isla Reunión (Francia) relacionadas con nitazenos. En diciembre de 2023, unas muestras vendidas como heroína que contenían protonitazeno y N-pirrolidino protonitazeno causaron varias sobredosis en Dublín y Cork (Irlanda).

Cuando se identifican los nitazenos, suelen estar presentes en polvos vendidos como heroína o en pastillas falsificadas de medicamentos. Esto último, detectado también en EE. UU., se encontró en el decomiso en Portugal de unos comprimidos falsos de Oxicodona que contenían N-desetil isotonitazeno.
La información sobre el perfil de personas que han sufrido sobredosis es muy escasa. Los análisis toxicológicos a personas fallecidas por sobredosis muestran que consumieron un amplio rango de sustancias, que van desde heroína y fentanilo hasta benzodiacepinas. Con todo, parece lógico pensar que las poblaciones potencialmente más expuestas serían aquellas que consumen heroína y se encuentran en situaciones de vulnerabilidad. No obstante, la reciente identificación de un nitazeno en comprimidos de MDMA en Sydney (Australia), apunta a la posibilidad de su presencia en otros mercados.

El impacto de las legislaciones de control
No parece que exista una demanda específica de nitazenos, ni en Europa ni en América del Norte. Los primeros opioides sintéticos que aparecieron en los mercados de drogas fueron la AH-7921 (2012) y la MT-45 (2013). A partir de 2014, comenzaron a surgir los análogos y derivados del fentanilo. Su producción, posiblemente debido a la facilidad para conseguir los precursores necesarios para su síntesis, se mantuvo hasta 2019. Ese año, aun reconociendo que no era un problema preocupante en el país, Chino estableció controles a la síntesis de fentanilo y sus precursores. Posiblemente, estos controles propiciaron el interés de los laboratorios clandestinos chinos por sintetizar nitazenos para sortear la legislación.
La prohibición del cultivo de opio en Afganistán
Por otra parte, la reciente prohibición del cultivo de opio en Afganistán podría provocar un desabastecimiento de heroína en Europa. Ello representaría una ventana de oportunidad para otros grupos de crimen organizado para introducir los nitazenos como sustitutos de la heroína. Aun siendo una posibilidad plausible y de consecuencias desastrosas, se han planteado otros posibles escenarios a partir del análisis de otras históricas disrupciones en los mercados de drogas:
- Que no haya un efecto sostenido en el tiempo porque la prohibición en Afganistán finalice antes de que se agoten las reservas e inventarios existentes.
- Que no haya un efecto sostenido en Europa, ya que los mercados de drogas en otros países podrían absorber el impacto de la prohibición. Por ejemplo, dado que la mayoría de la heroína afgana se consume en África y Asia, donde los precios al por menor son mucho más bajos que en Europa, los grupos de crimen organizado podrían decidir desviar parte de la heroína al mercado europeo para incrementar las ganancias.
- Que la escasez de heroína producida por el mantenimiento de la prohibición se compense con un mayor consumo de opioides legales (como la buprenorfina o la metadona), de otras drogas (como la cocaína o la metanfetamina), y/o de otros opioides ilegales, ya sea temporalmente o de manera sostenida, ya sea con un nuevo opioide que implique riesgos menores o mayores.
Cuál de estos escenarios acabará siendo realidad es un misterio. De hecho, estos mismos autores subrayan que los mercados de drogas son demasiado impredecibles como para hacer pronósticos sobre ellos.
Las propuestas
A pesar de todas estas incertidumbres, se están planteando diferentes acciones para aumentar nuestra capacidad de respuesta ante la amenaza. De hecho, el EMCDDA ha reconocido que “sería prudente que Europa estuviera preparada para responder a cualquier posible impacto de una disminución potencial de la disponibilidad de heroína a partir de 2024”.
Esto implica potenciar las herramientas de monitorización, aumentar nuestra capacidad de ofrecer tratamientos, revisar las estrategias de reducción de daños e introducir medidas más robustas de persecución a la distribución de opioides sintéticos.
De manera más específica, los tratamientos con agonistas opioides y la distribución de naloxona entre las poblaciones más potencialmente afectadas serían medidas de primer nivel, así como la potenciación de los servicios de análisis de sustancias, que tienen una mayor capacidad para monitorizar los mercados locales de drogas, los centros de prevención de sobredosis o salas de consumo supervisado y, eventualmente, promover la distribución segura (“safe supply”) de opioides con un perfil de seguridad mayor.
Una versión inicial de este artículo fue publicada en el número 239 de la revista Cannabis Magazine.
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