1P-LSD: más que un análogo de la LSD

Claudio Vidal

Este artículo fue publicado originalmente en el número 212 de la revista Cannabis Magazine.

La dietilamida del ácido lisérgico, más conocida como LSD, es probablemente una de las sustancias más potentes que existen: con una dosis que se cuenta por microgramos, es capaz de producir un amplio espectro de efectos psicoactivos que han resultado de utilidad, no solo desde el punto de vista recreativo, sino también del terapéutico. Sin embargo, el hecho de que la LSD esté en incluida en las listas de fiscalización de los tratados internacionales de fiscalización de estupefacientes la ha mantenido en la esfera de la ilegalidad, lo que no ha evitado que su popularidad disminuyera ni desapareciera del mercado.

Cartón de LSD. La presentación más habitual de la LSD y replicada por sus sustancias análogas. Imagen: Energy Control.

Pero la LSD tampoco ha sido inmune a los nuevos desarrollos en los mercados de drogas y, por tanto, la aparición del fenómeno de las nuevas sustancias psicoactivas también ha traído consigo el desarrollo y recuperación de derivados de la LSD que sortearan la legislación. Ejemplos de estas sustancias de estructura similar a la LSD son: ALD-52, AL-LAD (o Aladdin), ETH-LAD, 1P-ETH-LAD, LSM-775, PRO-LAD, LSZ, 1B-LSD o la 1P-LSD, por citar algunas. Parece que todas estas sustancias producen efectos similares a la LSD, aunque muestran diferentes rangos de potencia, al menos en monos, que es con quienes se han realizado diferentes estudios.

De todas estas sustancias análogas a la LSD, posiblemente una de las que más difusión ha conseguido ha sido la 1P-LSD (1-propanoyl-LSD), que fue notificada por primera vez en 2015 al Sistema de Alerta Temprana del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (EMCDDA). No parece existir rastro de ella en la literatura científica y las primeras noticias de ella es cuando comienza a ser vendida como NPS. Aunque de los foros en Internet se le reconocen unos efectos psicoactivos parecidos a los de la LSD, hoy en día disponemos de muy escasa información procedente de estudios científicos. Quizá los más relevantes han sido los llevados a cabo por Simon Brandt y colaboradores, de la Liverpool John Moores University de Reino Unido. En un estudio, publicado en 2016, encontraron que, al menos en monos, la 1P-LSD mostraba aproximadamente un 38% de la potencia de la LSD pero confirmaban que producía efectos alucinógenos utilizando como referencia los movimientos de la cabeza inducidos que las sustancias alucinógenas producen de manera típica en los monos.

Quizá uno de los aspectos más interesantes de la 1P-LSD y de otras sustancias análogas a la LSD de este grupo, es que actúan como prodroga de la LSD. Es decir, posiblemente no sean farmacológicamente activas por sí mismas, sino que, una vez dentro del organismo, la 1P-LSD pierde el grupo 1P y se convierte en LSD. Esto se ha comprobado en estudios realizados con monos a los que se administraba 1P-LSD, pero, al analizar su plasma sanguíneo 15 minutos más tarde, solo se detectaba LSD y sus metabolitos, y en un estudio clínico de un caso de intoxicación de una persona que tras haber consumido un cartón de 1P-LSD y, al analizar su sangre, solo se identificó LSD. Esto ha sido confirmado en un reciente estudio en el que se administró 1P-LSD a dos personas voluntarias y encontraron que se convertía rápidamente a LSD tras la administración oral y solo podía detectarse durante las primeras cuatro horas tras el consumo. Después de ese tiempo, ya no quedaba rastro de ella y solo se detectaba LSD (Grumann et al., 2020).

Esta característica, ser una prodroga de la LSD que estructuralmente no esté incluida en los tratados de fiscalización, es lo que permite su venta a través de Internet. Sin embargo, también se ha comprobado que la conversión de la 1P-LSD a LSD también se puede producir de manera exógena, es decir, fuera del cuerpo y por circunstancias ambientales, lo que podría representar un problema desde el punto de visa legal ya que, una persona que se acerque a la 1P-LSD para sortear la ilegalidad, podría encontrarse con la sorpresa de que no lo está consiguiendo.

Especialmente en los foros de Internet, mucho se ha discutido sobre si la 1P-LSD presenta la misma potencia que la LSD o no. Aparte de los estudios con monos, que poco pueden informar sobre la subjetividad humana de la experimentación de los efectos psicodélicos, el único estudio realizado hasta la fecha que nos permite acercarnos a esta cuestión es el realizado por Leigh D. Coney y colaboradores (2017) a partir de las respuestas a la Global Drug Survey. En esta encuesta, en la que participan decenas de miles de personas en todo el mundo, preguntaron por el grado de experimentación placentera de los efectos, su potencia, urgencia para consumir otras drogas, valor monetario, riesgo de sufrir problemas y bajón posterior al consumo asociado a la LSD y a diferentes análogos, incluida la 1P-LSD. En general, encontraron que las sustancias análogas eran versiones “débiles” de la LSD, lo que apoyaría la tesis de quienes defienden su menor potencia en los foros.

Sea como fuere, la 1P-LSD parece haber ocupado un lugar dentro de las “alternativas” a la LSD para quienes no pueden o quieren acceder a la LSD. Se encuentra para la venta en numerosas páginas web, generalmente en la forma de “cartones” de 20 microgramos para microdosis y de 100 microgramos para experiencias psicodélicas. En Energy Control hemos analizado muestras de 1P-LSD desde el año 2015. Aunque en la mayoría de casos se encontró efectivamente 1P-LSD, en un número no despreciable de muestras también se identificó LSD e iso-LSD, aunque en muy pequeñas cantidades. Esto bien podría responder a lo comentado más arriba en relación a la posible conversión exógena de la 1P-LSD en LSD. Hasta la fecha no se han encontrado cartones vendidos como LSD que, en realidad, fueran 1P-LSD, quizá debido al hecho de que muchos de los cartones de 1P-LSD se venden con las letras marcadas en el cartón, dificultándose así la posibilidad de un engaño que, en ocasiones, se ha visto con otras sustancias.

En términos de reducción de riesgos, y dadas las características de la 1P-LSD, las medidas a adoptar cuando se va a consumir una u otra no difieren mucho. Aunque la 1P-LSD puede adquirirse por Internet, ello no significa que no haya que preocuparse de los cartones que llegan a casa. Si la 1P-LSD se convierte en LSD posiblemente ello no suponga ningún problema, si de experimentar efectos psicodélicos se refiere. Sin embargo, si lo que se buscaba era evitar los riesgos legales, este hecho puede jugar una mala pasada. Conviene recordar que, aunque no está incluida en las Listas de Fiscalización, la 1P-LSD está prohibida en Francia, Finlandia, Dinamarca, Alemania, Estonia, Japón, Letonia, Noruega, Rumanía, Suecia, Suiza, Reino Unido, Singapur y República Checa. No está de más, una vez recibido el envío, enviar una muestra a analizar a un servicio de análisis de sustancias para comprobar que se tiene que lo que se quería tener y no se correrán riesgos innecesarios.

Por otra parte, las clásicas recomendaciones para el consumo de LSD son aplicables a la 1P-LSD. No suele ser buena idea que la decisión de consumirla por primera vez se tome de manera improvisada y apresuradamente, sino que lo recomendable es siempre hacer una labor informativa previa que nos ayude a saber a qué atenernos. El contexto, además, es fundamental en la experiencia psicodélica por lo que siempre debe tenerse presente el cuándo, dónde y con quién se va a consumir, evitando aquellos contextos que puedan ser más propensos a provocar experiencias difíciles. Además, de manera importante, cabe esperar el mismo desarrollo de tolerancia que ocurre con la LSD, con lo que es fundamental el espaciado de las ocasiones de consumo para no ver reducidos los efectos a igualdad de dosis consumida.

La ALD-52 es, junto a la 1P-LSD, una prodroga de la LSD. Imagen: Energy Control.

Finalmente, la 1P-LSD no deja de ser un ejemplo más de un hecho muy conocido en medicina, el de las prodrogas, que ha permitido el desarrollo de productos farmacéuticos con el objetivo de controlar la eficacia, reducir la toxicidad, mejorar la adherencia al tratamiento y aprovechar las características farmacocinéticas de estos medicamentos. Los ejemplos de prodrogas de sustancias psicoactivas abundan: la codeína que se transforma en morfina, la lisdexanfetamina que se convierte en anfetamina, la t-BOC-MDMA que se convierte en MDMA o las prodrogas de la LSD que, además de la 1P-LSD, también incluyen la 1B-LSD o la ALD-52 (Elliott et al., 2020). Este último caso hace realidad la pretensión de Dr. Zee, a quien se le atribuye el impulso de las nuevas catinonas sintéticas como la mefedrona en Reino Unido a partir de 2009, de poder conseguir sustancias no psicoactivas que la gente pudiera convertir en psicoactivas en su casa, en este caso, simplemente tomándolas. De ahí la importancia de sustancias como la 1P-LSD que, más que análogas a la LSD, por su propiedad de ser una prodroga, son un buen reflejo del dinamismo que caracteriza al fenómeno de las nuevas sustancias psicoactivas impulsado por las actuales políticas basadas en el prohibicionismo.

Referencias

Brandt, S. D.; Kavanagh, P.; Westphal, F.; Stratford, A.; Elliott, S.; Hoang, K.; Wallach, J., y Halberstadt, A. (2016). Return of the lysergamides. Part I: Analytical and behavioural characterization of 1-propionyl-d-lysergic acid diethylamide (1P-LSD). Drug testing and analysis8(9), 891–902.

Coney, L. D.; Maier, L.; Ferris, J.; Winstock, A., y Barratt, M. (2017). Genie in a blotter: a comparative study of LSD and LSD analogues’ effects and user profile. Human Psychopharmacology: Clinical and Experimental, 32, e2599.

Elliott, S. P.; Holdbrook, T., y Brandt, S. D. (2020). Prodrugs of new psychoactive substances (NPS): a new challenge. Journal of Forensic Sciences, 65, 3, 913-920. Grumann, C.; Henkel, K.; Brandt, S.; Stratford, A.; Passie, T., y Auwärter, V. (2020). Pharmacokinetics and subjective effects of 1P-LSD in humans after oral and intravenous administration. Drug Testing & Analysis, 12, 1144-1153.

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