Nicotina y reducción de riesgos (2ª parte)

Claudio Vidal

Este artículo fue publicado originalmente en el número 216 de la revista Cannabis Magazine.

En el número anterior nos adentramos en uno de los temas más polémicos en materia de reducción de riesgos y daños de los últimos años: los cigarrillos electrónicos. En esta segunda parte, repasaremos algunos aspectos prácticos que pueden ser de utilidad para favorecer el abandono del tabaco.

A pesar de todas las objeciones, reticencias e informaciones distorsionadas, es innegable el hecho de que muchas personas se acercan a los cigarrillos electrónicos con el objetivo de reducir o abandonar el tabaco y otras muchas podrían beneficiarse de su potencial como herramienta de reducción de daños. Sin ánimo de tener mucha exhaustividad se ofrece a continuación una serie de recomendaciones que pueden ayudar a aquellas personas que se plantean ese acercamiento a los cigarrillos electrónicos.

Los primeros pasos. Como todos los cambios (en este caso, pasar de los cigarrillos convencionales a los electrónicos), estos implican una serie de etapas por las que se debe transcurrir, muchas veces con idas y venidas, hasta llegar al punto final. El paso de los cigarrillos convencionales a los electrónicos debe ser entendido como un proceso y no como algo que ocurre de un día para otro sin esfuerzo. Por el contrario, abandonar un hábito y sustituirlo por otro requiere de tenacidad y, por supuesto, una motivación clara y fuerte. Esta motivación, entendida como la probabilidad de iniciarse y mantenerse en un proceso de cambio, requiere de dos elementos principales: ver el cambio como importante y verse capaz de llevarlo a cabo. En cuanto a lo primero, la importancia del cambio viene determinada por la situación personal de cada persona, la preocupación con respecto a las consecuencias negativas que el tabaco está teniendo en ella, los beneficios que se esperan del cambio, etc. Además, la persona debe verse capaz de realizar el cambio y de superar las dificultades que puedan ir apareciendo en el camino.

Una vez que la persona ha decidido que tiene que hacer algo con respecto a su consumo de tabaco, se ve a sí misma capaz de iniciar el proceso y contempla la posibilidad de comenzar a utilizar los cigarrillos electrónicos, es el momento de empezar a considerar algunos aspectos prácticos que se comentan a continuación.

Los dispositivos. En la actualidad existe una amplia gama de dispositivos en el mercado. En un primer momento, tal diversidad puede parecer abrumadora pero lo más adecuado es comenzar por un dispositivo sencillo que permita acercarse a la experiencia de vapear. En este sentido, lo mejor es acercarse a una tienda y dejarse asesorar por su personal.

Existen “packs de inicio”, modelos simples, modelos complejos y una amplia variedad de posibilidades. Encontrar el dispositivo adecuado puede llevar su tiempo y hay una serie de factores a tener en cuenta. No solo es importante que el dispositivo elegido proporcione la experiencia más gratificante posible, sino que aspectos como el coste de los consumibles, la cantidad de líquido necesario para mantener el patrón de consumo, su precio, etc., deben ser también valorados. De nuevo, el personal de las tiendas puede ser un buen recurso para adentrarse en este mundo, pero, dado que estos establecimientos han ido desapareciendo progresivamente en muchas ciudades, se puede recurrir a Internet para ello. En la actualidad, existen diferentes páginas web, canales en YouTube y foros en los que pedir asistencia e informarse.

Las dosis de nicotina. En el proceso de cambio, es importante prestar atención a las dosis de nicotina. Cada persona podrá necesitar una dosis individualizada, dentro de los rangos permitidos para la venta, en función de sus características y su consumo previo de tabaco. Para evitar “echar de menos” el cigarrillo, la dosis de nicotina debe ser suficiente como para evitar el síndrome de abstinencia y, por tanto, que aparezca la necesidad de recurrir al cigarrillo. Se tratará de ir probando y encontrar la menor dosis posible que permite mantener el cigarrillo de tabaco apartado.

Los líquidos. Los líquidos han sido fuente de controversia bajo el argumento de que, por la diversidad de sabores, suponen un atractivo para las personas adolescentes y, por tanto, en algunos países se ha propuesto su prohibición. Sin embargo, la elección del líquido es fundamental ya que supone una parte esencial de la experiencia de vapeo. En este sentido, esta experiencia ha de ser lo más placentera posible y elegir un sabor que guste permitirá que lo sea. Algunas personas optan por líquidos con sabor a tabaco y existe una amplia oferta de ellos. Sin embargo, con el fin de romper lo más posible con el propio tabaco, puede ser buena idea optar por otro tipo de sabores. De nuevo, la oferta es muy amplia y resulta fácil escoger sabores atractivos, recordando que se trata de un proceso en el que, a través de diferentes intentos, se busca alcanzar el sabor óptimo que asegura el mantenimiento del uso del cigarrillo electrónico y el abandono del cigarrillo convencional. Por último, aunque es posible adquirir los líquidos ya preparados, también existe la posibilidad de prepararlos en casa (la alquimia) mezclando la base, normalmente de propilenglicol y glicerina vegetal en la proporción que mejor se ajuste a las preferencias de la persona en cuanto a generación de vapor o dispositivo empleado, y la nicotina.

Uso concurrente de tabaco. Hay personas que utilizan los cigarrillos electrónicos para disminuir el número de cigarrillos convencionales que fuman. Aunque esta disminución puede ser importante, desde un punto de vista de salud, lo más recomendable es abandonar estos últimos por completo.

Atención a los beneficios. El abandono de los cigarrillos convencionales se asocia con beneficios que pueden ser experimentados en un breve lapso de tiempo desde el último cigarro. La mejora en la capacidad pulmonar, la reducción en las sensaciones de cansancio, la mejora en la circulación sanguínea, del aspecto de la piel, la recuperación de la capacidad de percibir olores y sabores, etc., son beneficios a los que se debe prestar atención y disfrutar. En general, el uso de cigarrillos electrónicos no se asocia con la amplia gama de efectos negativos de los cigarrillos convencionales y esto debe aprovecharse para favorecer el abandono de los mismos.

Las recaídas. Puede ser frecuente que, una vez que se comienza a utilizar el cigarrillo electrónico y se ha conseguido dejar de fumar, haya momentos en los que se incremente el deseo de encender un cigarrillo convencional y hasta puede que se llegue a encender. En todos los procesos de cambio, las idas y venidas son frecuentes ya que pocas veces los cambios se consiguen “a la primera”. Por esta razón, es muy importante identificar las situaciones que aumentan el riesgo de recaída. Estas pueden ser variadas y dependerán de cada persona. Puede ser un estado de ánimo, estar en un lugar concreto o realizar alguna actividad que se tenía asociada fuertemente con el fumar. Detectar estas situaciones y buscar alternativas al fumar ayudará a evitar las recaídas o, si se producen, reducir el número de ellas. Es muy importante, en este sentido, evitar que estas recaídas lleven a la frustración, el desánimo y, en último término, al abandono del propósito de cambio.

¿Dejar de vapear? Esta es una gran cuestión. El vapeo puede ser utilizado como una estrategia a largo plazo, de mantenimiento, para el abandono de los cigarrillos convencionales. Pero puede ocurrir que la persona desee o necesite dejar de hacerlo. En este caso, conviene recordar que el cese abrupto de la administración de nicotina puede llevar a que aparezca un síndrome de abstinencia, igual que en el abandono de los cigarrillos convencionales, y suponga una dificultad. Por ello, una reducción progresiva en la cantidad de nicotina puede ser una estrategia a seguir. Y, por supuesto, ante la imposibilidad de hacerlo, lo mejor es recurrir a ayuda profesional.

Unas notas finales

Tanto los cigarrillos electrónicos como los nuevos dispositivos que la industria está poniendo en el mercado en sustitución de los cigarrillos convencionales que liberan la nicotina a través de la combustión de la materia vegetal, están generando un intenso debate en los últimos años. Aunque la reducción de daños en el abordaje de otras sustancias cuenta con una larga tradición y aceptación, la aplicación del concepto en el ámbito del tabaquismo aún cuenta con serias reticencias e, incluso, una férrea oposición por parte de sociedades médicas y científicas (ver, por ejemplo, Pisinger et al., 2019) instaladas en el discurso de que la reducción de daños en este ámbito se ha convertido en una estrategia de la industria tabaquera para seguir manteniendo sus ventas y de que los cigarrillos electrónicos, a pesar de sus diferencias con el tabaco convencional, deben tener en la legislación y las políticas sanitarias, la misma consideración que este último, con las mismas limitaciones, prohibiciones y sanciones.

En la otra parte de la discusión, hay países que han hecho una apuesta decidida por los cigarrillos electrónicos como estrategia de apoyo a los esfuerzos en la lucha contra el tabaquismo. El que más repercusión ha tenido ha sido Reino Unido, que ha conseguido definir toda una línea estratégica en este ámbito. Sin embargo, una amplia adopción de esta política pública que incluya la reducción de daños, necesitará de fuertes apoyos, especialmente de organizaciones como la OMS, lo cual, en el momento presente, no está ni se le espera.

Referencias

Gobierno del Reino Unido: Collection: E-cigarrettes and vaping: policy, regulation and guidance. Disponible en https://www.gov.uk/government/collections/e-cigarettes-and-vaping-policy-regulation-and-guidance.

Pisinger, C., et al. (2019). ERS [European Respiratory Society] and tobacco harm reduction. European Respiratory Journal, 54, 1902009. DOI: 10.1183/13993003.02009-2019.

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