Cannabis

Sustancias principales

Cannabis

Descripción

Las Cannabaceae son una familia amplia de plantas que incluye dos especies psicoactivas: Cannabis Sativa y Cannabis Índica. Gracias a los avances en las técnicas de cultivo puede cultivarse casi en cualquier lugar del mundo. Los productos derivados del cannabis pueden presentarse de distintas maneras:

  • 1

    Hachís (costo, polen, etc.): el conjunto de glándulas de resina separado de las fibras vegetales.

  • 2

    Marihuana: triturado de los cogollos o floraciones de las hembras.

  • 3

    Extractos concentrados mediante disolventes (gas butano, alcohol, éter, etc.).

  • 4

    Aceites, tinturas, pomadas, productos comestibles, etc

De todos los componentes de la planta del cannabis, los más importantes desde el punto de vista psicoactivo son el delta-9-tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD). El THC fue descubierto en 1964 y se piensa que es el responsable de los efectos psicoactivos (del colocón) del cannabis. El cannabidiol (CBD) modula los efectos psicoactivos del THC, en especial atenua algunos efectos secundarios y presenta diversos efectos farmacológicos, sobre todo, como relajante y en la disminución del dolor y la inflamación.

Formas de consumo

La manera más habitual de consumir cannabis es fumado en cigarrillos (porros, canutos, etc.), con frecuencia mezclados con tabaco. Cuando se fuma, los efectos comienzan a los pocos segundos y se mantienen durante las 3-4 horas siguientes, aunque, en personas que han desarrollado tolerancia, la duración de los efectos puede ser menor. La combustión supone perder el 20-50% del producto, así como la aparición de sustancias tóxicas. Los vaporizadores son dispositivos que permiten la administración a través de los pulmones evitando los riesgos de fumar (derivados de la combustión).

cannabis

 

El cannabis también puede consumirse por vía oral mediante comestibles como galletas, bizcochos, aceites, mantequillas, etc. Cuando se come, los efectos tardan en aparecer (como muy pronto a la media hora y teniendo el estómago vacío antes de ingerirlo), son más intensos y pueden prolongarse durante muchas horas. La absorción por vía oral es mucho más lenta e impredecible que a través de la vía fumada/vaporizada.

En el ámbito del uso medicinal, también se utilizan cremas y aceites para aplicar de manera tópica. Sin embargo, no existen pruebas de que los cannabinoides se absorban a través de la piel.

Efectos deseados

  • Relajación, placidez, bienestar.
  • Risa incontrolable.
  • Elevación del estado de ánimo.
  • Potenciación de los sentidos.
  • Apreciación diferente de la música.
  • Reducción de las náuseas y el dolor.
  • Aumento de la creatividad.
  • La propia sensación de “ir colocado/a”.

Composición, contaminaciones y adulteraciones

La especie Cannabis Sativa presenta 483 compuestos químicos diferentes, algunos son muy comunes en el reino vegetal y otros son característicos de esta especie. Se han descrito los siguientes compuestos: compuestos 27 nitrogenados, 18 aminoácidos, 3 proteínas, 6 glicoproteínas, 34 azúcares, 50 hidratos de carbono, 7 alcoholes simples, 13 aldehídos, 13 cetonas, 21 ácidos simples, 22 ácidos grasos, 12 éteres simples, 1 lactonas, 11 esteroides, 12 terpenoides, 25 fenoles no cannabinoides, 21 flavonoides, 1 vitaminas (vitamina A), 2 pigmentos, 9 elementos y ácidos nucleicos (ADN, ARN, etc.). Lo que caracteriza a esta especie de planta es que tiene una composición química peculiar, muy rica en compuestos aromáticos como son las sustancias terpenoides, flavonoides y sobre todo unos compuestos muy característicos, que no aparecen en otras especies, llamados cannabinoides.

En general, la potencia psicoactiva de una marihuana es debida a la cantidad de THC que presenta. Existen variedades de marihuana y preparados mediante extracciones con elevadas concentraciones de THC. Aunque algunos estudios han mostrado que las personas usuarias de este tipo de variedades suelen ajustar su consumo a la potencia, a priori, es lógico pensar que el riesgo de las mismas es mayor. En todo caso, se recomienda que los productos consumidos (marihuana, hachís, extracciones, etc.) contengan también cannabidiol (CBD) que modula los efectos del THC y reduce algunos de sus efectos negativos.

Composición de cannabinoides

Son los compuestos más característicos de la planta del cannabis. Se han aislado más de 100 cannabinoides diferentes y hoy en día se están estudiando sus propiedades farmacológicas y sus posibles aplicaciones terapéuticas. Los efectos psicoactivos del cannabis son producidos por estos compuestos, principalmente por uno de ellos, el THC (Delta-9-tetrahidrocannabinol). No obstante, se han descrito una gran variedad de cannabinoides, presentes en la planta, los cuales pueden tener efectos, a veces sinérgicos e, incluso, antagónicos, que modulan, inhiben o cambian los efectos del THC. Algunos de ellos son: CBD, CBDA, THCA, CBC, CBG, CBN, THCV, CBDV, etc.

Contaminaciones

Las contaminaciones son sustancias que aparecen en el cannabis de manera involuntaria. Las más frecuentes que pueden darse en el cannabis son las debidas a hongos, pesticidas y metales pesados: 

Hongos. Esta contaminación puede ocurrir en la fase del cultivo, secado o conservación de la planta de forma involuntaria. Muchos de estos hongos (mohos y pudriciones) pueden provocar alteraciones y enfermedades en el organismo, sobre todo si se utiliza la vía pulmonar. Algunas especies de hongos producen micotoxinas (toxinas de los hongos) que pueden ser perjudiciales para la salud.

  • En diversos estudios se han encontrado hongos de los géneros Aspergillus y Penicillum. Estos hongos son mohos que en personas con un sistema inmunitario débil podrían producir alguna enfermedad pulmonar grave. Es el caso de una aspergilosis, enfermedad que puede llegar a ser mortal. Una forma de eliminar estos hongos es someterlos a 150º C durante 5 minutos.
  • El Oídio es un hongo muy común en las plantas cultivadas en exterior o en ambientes húmedos. Este hongo produce sustancias irritantes, alergénicas y potencialmente tóxicas, muy peligrosas en personas con trastornos respiratorios como puede ser el asma. También se sospecha que pueda producir infecciones pulmonares muy graves en personas inmunodeprimidas.
  • La detección de estos hongos se puede realizar mediante visionado con lentes de aumento (en nuestros servicios de análisis puedes hacerlo). Para su identificación se tienen que utilizar métodos más complejos (cultivo y tinciones).

Pesticidas o plaguicidas. Son productos utilizados para combatir las plagas y enfermedades que afectan al crecimiento de la planta. Son insecticidas, fungicidas y herbicidas que están compuestos de productos químicos, muchos de ellos perjudiciales para la salud. Como el del cannabis no es un cultivo regulado, tampoco está regulado ni controlado el uso de pesticidas para su cultivo, por lo tanto no hay un control de los niveles aptos para el consumo humano.

Metales pesados. La asimilación de metales pesados ocurre cuando la planta es cultivada en suelos contaminados (plomo, mercurio, etc.). La planta asimila estos metales que son altamente perjudiciales para la salud. Es importante saber si la tierra donde se va a cultivar ha sido contaminada por metales pesados u otras sustancias bioacumulables, incluidas las sustancias radioactivas.

Adulteraciones

En el caso del cannabis no es habitual detectar adulteraciones, entendidas éstas como la adición de otros productos con el objetivo de aumentar el volumen o enmascarar la falta de la sustancia de interés. En el caso del hachís hay más posibilidades de añadir otros productos con aspecto de resina con el fin de aumentar el volumen y obtener más ganancia.

Riesgos

  • Efectos adversos frecuentes
    • Un síntoma adverso muy frecuente es la aparición de bajadas de tensión bruscas (hipotensión ortostática). El descenso brusco en la presión hace que no llegue suficiente sangre al cerebro y aparece palidez, sudor, mareo, etc. Ante este amarillo/blanca/blancazo/pálida/chungo, hay que tumbar a la persona, levantarle ligeramente las piernas y esperar unos minutos. En la gran mayoría de los casos el episodio se resolverá. Si no es así, es conveniente buscar ayuda médica pues la causa puede ser otra.
    • Sequedad de boca.
    • Enrojecimiento de los ojos.
    • Aumento de la tasa cardíaca.
    • Nerviosismo, pánico y paranoias.
    • Reducción en la capacidad de concentración.
    • Aceleración del pensamiento, especialmente a dosis altas.
    • Lentitud de movimientos.
    • Dificultades relacionadas con la memoria a corto plazo, especialmente cuando se va bajo los efectos y en periodos de uso más frecuente.
    • Tos, sensación de ahogo, mucosidad, ronquera, irritación de la faringe. Estos síntomas se deben al hecho de fumar y a que, con frecuencia, se fuma mezclado con tabaco y sin un filtro adecuado (las “moras” o las boquillas de cartón no filtran, tan solo sirven para sujetar el papel y dejar pasar el humo).
    • En personas que dejan de consumir tras haber estado mucho tiempo haciéndolo se pueden presentar algunos síntomas de abstinencia: ansiedad, dolor de cabeza, dificultades para dormir y pérdida de apetito.
    • El consumo continuado produce tolerancia (cada vez se necesita mayor dosis para alcanzar los efectos que antes se conseguían con una dosis menor) aunque desaparece rápidamente una vez se deja de consumir.
  • Efectos tóxicos / graves / infrecuentes
    • Aunque la intoxicación por cannabis no es frecuente, pueden aparecer determinados problemas, fundamentalmente de orden psicológico, siendo los ataques de pánico los más frecuentes. Ante esta situación se recomienda llevar a la persona a un lugar tranquilo, no dejarla sola en ningún momento y, mediante frases tranquilizadoras, lograr que poco a poco vaya recuperando la normalidad. Suele ser útil recordarle que pronto pasarán todos los síntomas y que no debe preocuparse por ellos.
    • Un consumo elevado de cannabis, consumirlo con el estómago vacío, durante las primeras veces que se consume o mezclarlo con alcohol también pueden provocar bajadas de tensión, mareos y vómitos. En ese momento, puede ser necesario tumbar a la persona, con las piernas levantadas y la cabeza inclinada hacia un lado por si sobreviene el vómito.
    • Cuando se consume cannabis por vía oral (preparados cocinados con marihuana o hachís, aceite o preparados farmacéuticos) aumenta la duración total de los efectos y los riesgos de sobredosificación e intoxicación, por lo que se recomienda adaptar la dosis según la forma de presentación y la vía de consumo. El riesgo de intoxicación varía en función de la persona. Con esta vía de administración también aparecen con más frecuencia los efectos psicodélicos de la sustancia y, si se produce una intoxicación o “viaje difícil”, los efectos adversos pueden durar más y ser más intensos (mareos, ansiedad taquicardias y lipotimias). En algunos casos pueden aparecer episodios psicóticos pasajeros.
    • El consumo de cannabis en personas con predisposición a los trastornos psicóticos podría desencadenar la aparición de este tipo de enfermedades mentales.
    • Síndrome de hiperémesis: el síndrome de hiperémesis cannabinoide (SHC) fue descrito por primera vez en 2004, afecta a personas que mantienen un consumo crónico de cannabis y se caracteriza por episodios cíclicos de vómitos que no se pueden reprimir acompañados por baños en agua caliente compulsivos. Estos episodios tienen una duración de 2 a 4 días. Los vómitos se caracterizan por no responder al tratamiento antiemético habitual, cediendo únicamente con la abstinencia de cannabis, reapareciendo en períodos de consumo de esta sustancia.
    • El consumo prolongado en el tiempo podría aumentar el riesgo de bronquitis crónica y ser un factor de riesgo para el cáncer de pulmón.
    • La dependencia al cannabis es un asunto controvertido. A nivel científico existe discusión sobre sus criterios, sobre la existencia o no de un síndrome de abstinencia con signos objetivos, etc. En la práctica, la mayoría de las personas usuarias pueden regular sus consumos de cannabis. También es cierto que una minoría no es capaz de regular, manejar o gestionar el uso de esta sustancia. Algunas personas, por ejemplo, se habitúan al uso de cannabis antes de dormir. Independientemente de diagnósticos, clasificaciones o etiquetas, es importante que la persona reflexione sobre si hace el consumo que verdaderamente quiere hacer y si le permite llevar la vida que quiere llevar.

Interacción con otras drogas y fármacos

Debido a las interacciones que se producen, hay que tener cuidado al combinarlo con las siguientes sustancias:

  • Con alcohol

    Puede aumentar la probabilidad de sufrir lipotimias y vómitos.

  • Con estimulantes como anfetaminas/speed o MDMA (éxtasis)

    Los efectos se contrarrestan pudiendo darse el caso de consumir más cantidad de cannabis y de estimulantes. En estos casos aumentan los riesgos derivados de cada una de las sustancias.

  • Con psicodélicas

    Se pueden potenciar los efectos, por tanto, su combinación podría conducir a una experiencia demasiado intensa que podría resultar desagradable.

Recomendaciones de Reducción de Riesgos

  • 1
    Infórmate

    Para tomar buenas decisiones es importante tener una buena información. La desinformación es un riesgo en sí mismo.

  • 2
    Analiza previamente la sustancia

    Conociendo la composición del cannabis se puede ajustar la dosificación y el efecto buscado.

  • 3
    Cuídate y cuida tu relación con el cannabis

    De ti depende preservar sus placeres y minimizar sus riesgos.

  • 4
    Estate al tanto de cuánto fumas, si te estás iniciando o fumas de manera ocasional

    Fumar demasiado podría provocarte ansiedad, pánico o un amarillo. Fuma 2-3 caladas poco intensas y decide sobre el efecto producido antes de tomar más.

  • 5
    Cuida tus pulmones

    El humo de los porros los daña. Si lo fumas, usa un filtro adecuado o  un vaporizador. No retengas el humo en los pulmones, esto no hace que el efecto sea mayor.

  • 6
    Decide bien cuándo puedes y cuándo no debes fumar

    No vayas siempre fumado/a. Hay algunas actividades que, si se hacen bajo los efectos, pueden ser peligrosas (por ejemplo, conducir).

  • 7
    Evita fumar con frecuencia

    Si fumas con frecuencia, los efectos dejan de notarse. Si quieres mantenerlos sin meter mucha caña al coco, espacia tus consumos.

  • 8
    Prueba a hacer un descanso

    Si recuerdas con nostalgia algunos efectos placenteros que ya no encuentras al fumar. Esto también ayudará a no castigar tanto los pulmones y a que tu cabeza descanse un poco.

  • 9
    Sé prudente si fumas y bebes alcohol

    Se tiene más riesgo de un amarillo. Además, conducir un vehículo estando bajo el efecto de ambas sustancias es especialmente arriesgado.

  • 10
    Intenta fumar menos

    Si fumas variedades potentes. Mejor pequeñas cantidades de buena calidad que grandes cantidades de baja calidad. Además, recuerda que potente no significa mejor. A más potencia, mayores riesgos (ansiedad, paranoias, amarillos, etc.).

  • 11
    Sé prudente si te ofrecen pasteles u otros preparados para comer

    Cuando se come, el cannabis tarda bastante en subir. Si no tienes paciencia y comes más pensando que no ha subido, puedes encontrarte con que el efecto te acabe desbordando.

    comer cannabis

  • 12
    No des el cante

    Fumar porros por la calle o llevarlos encima está sancionado con una multa.

  • 13
    Sé prudente si vas a mezclar cannabis con otras drogas

    Consulta la sección de interacciones.

  • 14
    Ten cuidado con el tabaco

    No te enganches a él por fumar porros.

Legislación

Los problemas con la justicia son un riesgo importante relacionado con las drogas por lo que es fundamental que cualquier persona usuaria de las mismas conozca la legislación en la materia a fin de minimizar dicho riesgo. Tómate tu tiempo para leer con calma la información sobre leyes y drogas.

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