Nuevo informe del Observatorio Energy Control de consumos, riesgos y cuidados

Energy Control

Continuando con la línea de trabajo que iniciamos en 2002 con el proyecto «Energy Control: Observatorio de consumos, riesgos y cuidados«, financiado a través de la convocatoria 0,7 de subvenciones para la realización de actividades de interés general consideradas de interés social, correspondiente a la Secretaría de Estado de Derechos Sociales (Convocatoria 2022), y en adelante OEC2023, hemos buscado investigar para mejorar la atención que, desde los programas de reducción de riesgos y daños, se ofrece a las personas que consumen sustancias psicoactivas de manera recreativa mediante la identificación y estudio de sus prácticas y hábitos de ocio y consumo, con el fin último de orientar el diseño de acciones adaptadas y eficaces de reducción de riesgos.

Para ello, y como en otras investigaciones anteriores, hemos empleado un diseño de investigación no experimental, aplicado, descriptivo y sustentado en un método mixto cuantitativo (mediante una encuesta virtual) y cualitativo (mediante entrevistas semi estructuradas y grupos de discusión). En esta edición, 3059 personas completaron la encuesta y 50 participaron en 30 entrevistas y 4 grupos de discusión en las ciudades de Barcelona, Madrid, Palma y Sevilla. Los temas abordados en el OEC2023 fueron los siguientes:

  • Perfiles y prevalencias de consumo.
  • Participación en espacios de fiesta relacionados con la música electrónica.
  • Riesgos percibidos y utilización de estrategias de reducción de riesgos.
  • Usos, placeres, riesgos percibidos y estrategias de reducción de riesgos en el consumo de metanfetamina, 2C-B, poppers y cloretilo.
  • Encuentros con la policía, con una especial atención a las conductas puestas en marcha ante un control policial con perros detectores de sustancias psicoactivas.

Las principales conclusiones que hemos obtenido, y que hemos agrupado en los tres ámbitos de estudio del OEC2023 (consumos, riesgos y cuidados) han sido las siguientes:

Consumos

Las personas que participaron en el OEC2023 mostraron un amplio repertorio de consumo de sustancias, entre las que destacaban el alcohol, la MDMA, el cannabis, la cocaína y los poppers. Especialmente relevante fue que, de nuevo, algunas de estas sustancias eran consumidas más por las mujeres (MDMA y speed, principalmente) que por los hombres. Este aspecto será abordado en el próximo OEC2024.

La mayoría de las personas que participaron en el estudio habían acudido a espacios de fiesta relacionados con la música electrónica en el último año. Los motivos con mayor relevancia para acudir a estos espacios fueron el divertirse, escuchar música y bailar.

En el ámbito de los consumos de sustancias en contextos recreativos, la metanfetamina tiene una presencia casi residual. Sin embargo, entre las personas que la habían consumido en los últimos 12 meses, se ha identificado la utilización de vías de administración como la fumada, que pueden asociarse a más riesgos. Además, se ha detectado, especialmente en el estudio cualitativo, la confusión entre metanfetamina, sulfato de anfetamina (speed) y MDMA. Que esto suceda evidencia la necesidad tanto de prestar atención al fenómeno como de diseñar y lanzar campañas de comunicación específicas referidas a esta situación.

Otro aspectos destacable del estudio es la integración de los poppers en los repertorios de consumo de la población estudiada. En este sentido, este consumo emergente se constituye a la perfección como metáfora de los policonsumos recreativos, ya que se inserta y ritualiza en el marco de las prácticas de socialización vinculadas al ocio recreativo.

El consumo de 2C-B se produce en diversidad de contextos y, para muchas personas, en el marco de los policonsumos recreativos. En este sentido, es habitual la mezcla con alcohol y MDMA. Además, cuando, con la experiencia, las personas aprenden que los efectos varían en función de las dosis de 2C-B, comienzan a utilizar la sustancia en contextos diversos, ajustando las cantidades a los efectos buscados en cada uno de ellos.

El consumo de cloretilo, en contextos recreativos, tiene poca presencia entre las personas que participaron en el estudio. No obstante, es posible que haya diferencias geográficas en cuanto a la extensión del consumo de esta sustancia. Por otra parte, entre quienes dijeron haberlo consumido en el último año, la valoración de sus efectos, placeres y riesgos se hacía mediante una comparación constante con los poppers, percibiéndose como más intensos que los de este.

Riesgos

Las consecuencias negativas más señaladas por las personas que participaron en el estudio se relacionaban fundamentalmente con los efectos negativos de las sustancias consumidas, tales como la temperatura corporal elevada, el estado de ánimo bajo los días posteriores al consumo, la pérdida de memoria o que la sustancia no hiciera el efecto esperado. También se señalaron comportamientos de riesgo estando bajo los efectos como la conducción de vehículos.

La presencia de controles policiales con perros detectores de drogas es una posibilidad que, una vez experimentada, se incorpora dentro de los elementos a considerar en la planificación del consumo en los diferentes espacios de ocio. En este sentido, se desarrollan prácticas para reducir la posibilidad de detección y, por tanto, de sanción, a pesar de que rara vez estos encuentros culminan con la imposición de una. La práctica más habitual consiste en la ocultación de la sustancia entre la ropa o las pertenencias. Sin embargo, y especialmente cuando hay perros detectores en los controles, algunas personas consumen la sustancia antes de enfrentarse al control. Este tipo de consumo podría conllevar la asunción de riesgos si las dosis consumidas son elevadas.

En el caso de la metanfetamina, las consecuencias negativas parecen relacionarse con la intensidad de sus efectos. Por tanto, es de especial importancia hacer hincapié en el control de la dosis, la cantidad, la frecuencia de consumo y en la duración de sus efectos en las estrategias informativas dirigidas a personas que consumen esta sustancia.

El riesgo principal del uso de 2C-B, según las personas que participaron en el estudio, es tener una experiencia negativa y/o difícil de gestionar. El que estas experiencias sucedan, en la mayoría de ocasiones, depende del manejo de las dosis y de los diferentes efectos que aparecen según sean estas.

Debido a la reciente incorporación del consumo de poppers en el ámbito recreativo, el conocimiento sobre sus riesgos (quemaduras, dolores de cabeza, etc.) aún no se encuentra consolidado, con lo que este va construyéndose a medida que estos se presentan. En esta construcción del conocimiento sobre los riesgos, además de la información procedente de la propia experiencia y de la del grupo de iguales, también se incorpora el conocimiento procedente del Modelo Médico Hegemónico y de los programas de reducción de riesgos y daños. Lo mismo ocurre en el caso del consumo de cloretilo.

Cuidados

Aunque hay pautas de cuidado que son populares, hay otras que estarían siendo poco utilizadas y, por tanto, deberían ser objeto de más atención por parte de los programas de reducción de riesgos. Sería el caso, por ejemplo, del evitar compartir el turulo a la hora de esnifar.

En el grupo de edad a partir de los 25 años se encontró una utilización significativamente menor de la mayoría de las pautas de cuidado planteadas en el estudio. Este hecho pone encima de la mesa la necesidad de trabajar también con este grupo de población, incorporando la perspectiva de edad al desarrollo de acciones específicas para él.

Del total de 28 estrategias generales de reducción de riesgos, no vinculadas de manera específica a ninguna sustancia (12 antes del consumo, 11 durante y 7 después), las personas participantes en la encuesta online señalaron utilizar un promedio de 13. Las más señaladas fueron beber agua para hidratarse durante el consumo, recuperar el sueño perdido después de consumir, cuidar de las amistades y de otras personas durante el consumo y comer bien la mañana o día después del consumo. De manera interesante, 20 de las 28 estrategias fueron señaladas significativamente más por las mujeres que por los hombres.

Respecto a la metanfetamina, es importante potenciar la difusión de pautas de cuidado vinculadas al uso fumado, ya que, al menos en la encuesta virtual, el porcentaje de personas que habían consumido metanfetamina en el último año y habían empleado esta vía de administración, resultó ser muy bajo.

Al consumir 2C-B también se utilizan pautas especificas de cuidado. En este caso, estas estrategias se relacionan fundamentalmente con la elección de la dosis adecuada al contexto donde se va a realizar el consumo. Es de destacar que, según las personas que participaron en el estudio cualitativo, la información sobre riesgos y pautas de cuidado se percibe como accesible y fácil de encontrar.

No sería este el caso para el consumo de poppers y de cloretilo. La construcción del conocimiento sobre los riesgos asociados a estas sustancias y de las pautas de cuidado a adoptar se produce una vez que se experimentan los problemas. Por ejemplo, una vez que comienzan a experimentar dolores de cabeza, desarrollan la pauta de espaciar las dosis o dejar de consumir si estos aparecen. En el caso del cloretilo, una vez se experimentan los mareos, se empiezan a adoptar precauciones para evitar las caídas.

Recomendaciones

A partir de los hallazgos y conclusiones del estudio, se plantean una serie de recomendaciones para los programas y servicios que trabajan con personas que consumen sustancias psicoactivas en contextos recreativos:

  1. Las pautas de reducción de riesgos ofrecidas desde los programas deben considerar la edad y el género como variables que determinan su utilización. Por tanto, deberían desarrollarse estrategias diferenciadas para cada grupo.
  2. De manera similar, dado que ciertos consumos tienen más presencia en unas zonas geográficas que en otras (por ejemplo, el cloretilo en Andalucía), los programas deben contemplar la difusión localizada de la información.
  3. Es necesario trabajar la confusión existente entre metanfetamina y otras sustancias (MDMA y sulfato de anfetamina), dado que determina la exposición a ciertos riesgos, especialmente los relacionados con el consumo de dosis excesivas.
  4. Estimular la utilización de estrategias de cuidado vinculadas al uso de metanfetamina, especialmente las relacionadas con el control de la dosis, la frecuencia de consumo y la gestión de la duración de sus efectos, con un foco especial al consumo fumado.
  5. La información de reducción de riesgos y daños para la 2C-B debe hacer hincapié en la importancia de la dosis en la experimentación de los efectos, así como en su duración, y elección del contexto para reducir la posibilidad de una experiencia difícil.
  6. Dada la emergencia de los consumos de poppers y cloretilo, los programas de reducción de riesgos y daños deben incluir estas sustancias en sus estrategias de intervención, con una clara exposición de riesgos y pautas de cuidado.
  7. Las pautas de cuidado en relación al consumo de poppers y cloretilo deben tener en cuenta que estos se insertan en el contexto de policonsumos recreativos y, por tanto, son utilizadas en combinación con otras.
  8. En el caso de los poppers debe insistirse en la importancia de prevenir los derrames de líquidos sobre la piel, así como de espaciar las inhalaciones para reducir el riesgo de dolores de cabeza y mareos.
  9. De manera específica para el consumo de cloretilo, debe insistirse en la importancia de utilizar una tela sobre la que se impregne la sustancia, de no compartirla y asegurar que tiene el grosor suficiente como para no producir quemaduras si entra en contacto con la piel.
  10. Dado que los efectos del cloretilo son percibidos como más intensos que los de los poppers, en las estrategias comunicativas debe hacerse especial hincapié en la importancia de moderar las dosis del primero.

Energy Control: Observatorio de consumos, riesgos y cuidados.

Barcelona. Asociación Bienestar y Desarrollo, 2023.

Autores: Claudio Vidal Giné, Jordi Navarro López y Diego Fernández Piedra.

Energy Control: Observatorio de consumos, riesgos y cuidados. 2023.

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