Salud, fármacos y drogas

Infodrogas

En esta sección hemos recogido aquellas cuestiones de interacciones entre salud, fármacos y drogas que hemos recibido a lo largo de los años.

Si estás siguiendo un tratamiento médico y te planteas consumir drogas, es natural que te surjan preguntas sobre posibles interacciones que se relacionen con salud, fármacos y drogas.

En esta página hemos recogido la información más relevante sobre las cuestiones de salud, fármacos y drogas que nos habéis preguntado en los últimos años.

La información ofrecida tiene un carácter orientativo y no pretende sustituir, sino complementar, el consejo médico ofrecido por profesionales. Una evaluación completa de los riesgos y posibles consecuencias de cada situación solo puede realizarse conociendo detalladamente cada caso concreto, y las personas profesionales del ámbito sanitario son las más adecuadas para ofrecer estos consejos.

Energy Control no asume la responsabilidad de una errónea interpretación de los contenidos ofrecidos en esta página.

La información que aquí te ofrecemos tiene un carácter orientativo y se basa en un enfoque de reducción de riesgos y daños y no sustituye la atención médica o psicológica especializada.

Preguntas previas

Antes de abordar las interacciones concretas entre salud, fármacos y drogas, queremos invitarte a hacer una reflexión más general. La razón por la que te han pautado un tratamiento es clave. Una patología, ya sea física o mental (ansiedad, depresión, etc.), significa que tu organismo está funcionando de una manera diferente a la habitual o está bajo cierto estrés. El consumo de sustancias puede añadir estrés y riesgos adicionales, y su impacto puede ir más allá de una simple interacción química.

Algunas preguntas previas que te puedes plantear sobre salud, fármacos y drogas para tomar la decisión de consumir o no son:

  • ¿Cuál es mi estado de salud actual?

    ¿La enfermedad o el malestar están controlados? ¿Consumir podría empeorar los síntomas o alargar la recuperación?

  • ¿Puedo esperar?

    Si el tratamiento tiene una duración determinada, ¿puedo posponer el consumo hasta finalizarlo y que se confirme mi recuperación? A veces, la mejor estrategia de reducción de riesgos es, simplemente, esperar a un mejor momento.

  • ¿Qué efectos secundarios tiene el medicamento?

    ¿Pueden verse potenciados por la sustancia que quiero  consumir? ¿Me dieron alguna indicación sobre qué debería evitar (por ejemplo, evitar consumir alcohol)?

  • ¿Qué busco con este consumo?

    ¿Es una decisión meditada o estoy intentando evitar un malestar o una dolencia que, precisamente, el tratamiento busca solucionar?

Estas son algunas recomendaciones de carácter general sobre salud, fármacos y drogas:

  • Principio de precaución

    La mayoría de las interacciones entre salud, fármacos y drogas no han sido estudiadas y no conocemos los riesgos. Ante la duda, es mejor tener precaución y evitar ciertas mezclas.

  • Ante cualquier problema de tipo psicológico (ansiedad, depresión, angustia, etc.)

    El uso de sustancias psicoactivas está generalmente contraindicado.

  • En muchas ocasiones, tomar determinadas drogas puede estar contraindicado

    No solo por una posible interacción farmacológica, sino por la enfermedad de base.

  • Si tu tratamiento es continuado o de por vida

    Trata de hablar sobre salud, fármacos y drogas abiertamente con tu personal médico de referencia. Es la opción más segura y recomendable.

  • Ante cualquier síntoma recurrente al tomar una sustancia

    Lo recomendable es acudir al centro de salud o consultarlo con tu personal sanitario de referencia.

La información que proporcionamos en esta página sobre salud, fármacos y drogas está referida al principio activo, no al nombre comercial. Puedes consultar en el prospecto de tu medicación cuál es su principio activo.

El uso de drogas con fines recreativos está desaconsejado en personas que padecen trastornos por ansiedad.

Si no has consultado esta información sobre salud, fármacos y drogas, es importante que lo hagas antes de leer la siguiente información.

La información de este apartado es sobre ansiolíticos; si quieres consultar sobre antidepresivos o benzodiacepinas, revisa sus propios apartados.

Ansiedad y consumo de drogas:
  • Las sustancias estimulantes (speed, cocaína, cafeína, etc.) pueden  incrementar los síntomas de ansiedad en personas predispuestas o ante dosis elevadas. Estas sustancias también pueden calmar o apaciguar síntomas depresivos tras su administración inmediata, lo que puede llevar a algunas personas a automedicarse con ellas.
    La cocaína y la MDMA pueden producir episodios pseudodepresivos a las 24-48 horas de su administración, que serán más frecuentes e intensos en personas con ansiedad.
  • Las sustancias depresoras (opiáceos, alcohol, GHB/GBL, etc.) tienen efectos ansiolíticos tras su administración inmediata, por lo que personas con tendencia a la ansiedad son más susceptibles a abusar de ellas en forma de automedicación.
  • Muchas sustancias que producen efectos estimulantes y depresores pueden aliviar momentáneamente los síntomas de estos trastornos, lo que puede llevar a realizar una automedicación, aumentando el riesgo de que se establezca una relación de dependencia. Desde Energy Control recomendamos que el consumo de sustancias vaya asociado al placer y no a aliviar malestares.

  • Las sustancias psicodélicas (LSD, setas, 2C-B, etc.) son muy variables en cuanto a sus efectos sobre el estado de ánimo y las circunstancias personales. La existencia de trastornos de ansiedad hace más probable la aparición de viajes difíciles y experiencias desagradables.

  • También está descrito que el uso de cannabis puede desencadenar, hacer más frecuentes o intensificar las crisis de ansiedad en un trastorno de pánico. Este efecto puede aparecer en personas sin patología, pero es más frecuente en personas con tendencia a la ansiedad.

Interacciones con fármacos ansiolíticos:
  • En su mezcla con sustancias que producen efectos depresores (alcohol, GHB/GBL, benzodiacepinas, ketamina, opioides, etc.), pueden potenciar en mayor o menor medida, dependiendo del fármaco concreto, estos efectos sobre el sistema nervioso central (SNC) y tienen un elevado riesgo de producir insuficiencia respiratoria, somnolencia, mareos, caídas, confusión y pérdida de consciencia.
  • Algunos ansiolíticos, como la pregabalina, al mezclarlos con sustancias estimulantes (MDMA, cocaína, speed, metanfetamina, etc.), pueden contrarrestar ambos efectos, generando riesgos cardiovasculares y cerebrovasculares y la tendencia a consumir más de ambas para alcanzar el efecto buscado. En concreto, con la cocaína, existe un riesgo mayor por la probabilidad aumentada de sentir sus efectos adversos o tóxicos.
  • También algunos fármacos, como la buspirona, en su mezcla con sustancias que producen efectos estimulantes, pueden reducir la capacidad de autorregulación de la temperatura corporal, pudiendo aumentar el riesgo de síndrome serotoninérgico (agitación, taquicardia, temblor, hipertermia, entre otros).
  • La mezcla con sustancias psicodélicas (LSD, setas, etc.), en concreto con la buspirona, puede hacer que sus efectos se vean aumentados en algunos casos, debido a una interacción serotoninérgica leve.
  • El cannabinoide THC potencia la somnolencia y el deterioro psicomotor, aumentando el riesgo de ansiedad paradójica (experiencia de sentir ansiedad, inquietud o tensión sin una causa externa obvia, incluso en momentos de calma y tranquilidad) y ataques de pánico si se mezcla con estos fármacos.


SI ESTÁS TOMANDO UN MEDICAMENTO QUE NO APARECE EN ESTA LISTA, NO QUIERE DECIR QUE NO EXISTAN INTERACCIONES.
Consúltanos a hablaconenergy@energycontrol.org si tienes dudas.

En principio, no se han descrito interacciones significativas entre la mayoría de los antibióticos de uso habitual (penicilinas, cefalosporinas, macrólidos, quinolonas, etc.) y las drogas más conocidas.

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Es importante considerar que si una persona está tomando antibióticos es porque existe una infección, el organismo no está en su estado más óptimo y los efectos de las sustancias pueden no ser los deseados e, incluso, podrían retrasar la curación o empeorar el cuadro.

  • Por ejemplo, en el caso de una infección dental, de oído o de garganta donde exista un foco infeccioso o dolor, las sustancias psicodélicas podrían amplificar el dolor o centrar la experiencia en él.
  • La MDMA tiene efectos sobre el sistema inmunológico y, al menos teóricamente, podría retrasar la curación o empeorar un cuadro infeccioso.
  • Está descrita la interacción de un antibiótico de uso habitual, el metronidazol con el alcohol. El metronidazol intensifica los efectos desagradables del alcohol, favoreciendo que las resacas sean mucho más intensas. El uso más frecuente de metronidazol es en infecciones dentales (Rhodogil: espiramicina/metronidazol) aunque se emplea también en cierto tipo de vaginitis, infecciones graves y algunos trastornos intestinales.
  • El uso de drogas por vía intranasal (cocaínaspeedketamina) puede empeorar las infecciones de nariz o de oído.


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Los anticonceptivos son fármacos similares a las hormonas femeninas que sintetiza el organismo, con una potencia ligeramente mayor. Los más frecuentes son los administrados por vía oral (en ciclos de 21 días) aunque existen otras presentaciones como parches transdérmicos, implantes subcutáneos o anillos vaginales.

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  • No existen datos sobre interacciones de importancia con las sustancias de uso recreativo habitual. Tampoco se conocen casos clínicos o comunicaciones de intoxicaciones u otro tipo de problemas. En ese sentido, la combinación de anticonceptivos con los patrones de consumo más frecuentes de drogas de uso recreativo no parece suponer un incremento de los riesgos.
  • Se sabe que algunos derivados anfetamínicos como el metilfenidato (Rubifen, Concerta) pueden  incrementar los efectos secundarios de las píldoras anticonceptivas. Es posible que con el speed o la metanfetamina pueda suceder algo parecido, al menos en los patrones de consumo más intensivos.
  • El tabaco es la única droga cuya combinación con las píldoras anticonceptivas incrementa enormemente el riesgo de efectos adversos graves (patología cardiovascular, trombosis venosa, etc.). Muchas guías clínicas consideran que el consumo de tabaco es una contraindicación para administrar antocinceptivos y su asociación con otros factores de riesgo (obesidad, edad >35 años y antecedentes familiares) hace que sea una contraindicación absoluta. Las mujeres que fuman (de cualquier edad) que toman anticonceptivos tienen entre 10 y 20 veces más riesgo de enfermedad cardiovascular que las que no fuman.

salud, fármacos y drogas

  • El consumo diario de sustancias como la heroína o la cocaína puede dar lugar a alteraciones menstruales importantes que influyan en la eficacia de los anticonceptivos.
  • Algunas sustancias pueden facilitar la aparición de nauseas y vómitos (MDMAsetas y ayahuasca). Es importante dejar pasar un tiempo suficiente (al menos 1-2 horas) entre la toma de los anticonceptivos y cualquier sustancia de este tipo.

vómito, fármacos y drogas



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Los antihistamínicos son fármacos utilizados en el tratamiento de distintos tipos de alergias. Existen dos tipos fundamentales:

  • Antihistamínicos de primera generación: dexclorfenilamina, hidroxicina, difenhidramina, dimenhidrinato. Su efecto adverso más frecuente es la somnolencia.
  • Antihistamínicos de segunda generación: cetirizina, levocetirizina, ebastina. Producen menor somnolencia que los de primera generación.

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Interacciones con medicamentos antihistamínicos:
  • Con sustancias depresoras (alcohol, GHB/GBL, benzodiacepinas, etc.) no es recomendable la mezcla en personas que están bajo tratamiento con estos fármacos, ya que se pueden potenciar los efectos sedantes de los antihistamínicos, pudiendo provocar mareos, caídas y accidentes con mayor facilidad. Este efecto es más importante en relación con los de primera generación. Sin embargo, los antihistamínicos de segunda generación también pueden provocar cierta somnolencia, especialmente durante los primeros meses de tratamiento.
  • Con inhibidores de la monoamino-oxidasa (IMAO), que pueden estar presentes en la ayahuasca y la changa, se puede producir hipertensión, taquicardia y un aumento de la presión arterial.
  • La MDMA y la ebastina se metabolizan en el cuerpo por el mismo proceso, por lo que el consumo de ambas sustancias puede aumentar la concentración de ambas en el cuerpo, alterando sus efectos y aumentando los riesgos y la toxicidad. A su vez, la ebastina también presenta efectos cardiovasculares leves, por lo que la combinación de ambas podría traer efectos a este nivel.


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El uso de drogas con fines recreativos está desaconsejado con el consumo de psicofármacos.

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Las benzodiacepinas son medicamentos con efectos depresores sobre el Sistema Nervioso Central (SNC), usados para tratar diferentes afecciones como la ansiedad, el insomnio, los espasmos musculares, las convulsiones, etc.

Benzodiacepinas (diazepam, lorazepam, clonazepam, etc.) y consumo de drogas:
  • Con sustancias depresoras, como alcohol, GHB/GBL, cloretilo y opiáceos, se produce una depresión del SNC, pudiendo provocar somnolencia extrema, pérdida de conciencia y depresión respiratoria. En dosis elevadas, esta mezcla es potencialmente mortal. En dosis moderadas se multiplica el riesgo de efectos adversos (somnolencia excesiva, falta de coordinación, caídas, accidentes, amnesia, etc.).

La sinergia es impredecible: pequeñas dosis de cada uno pueden producir efectos mayores que la suma de ambos.

  • Las benzodiazepinas y el alcohol presentan tolerancia cruzada, es decir, una persona que frecuentemente consume una de esas dos sustancias (alcohol o benzodiacepinas), si comienza a consumir la otra, necesitará una mayor dosis de esta segunda sustancia para sentir los efectos deseados. Esto puede potenciar los efectos secundarios no deseados, así como la somnolencia y el riesgo de sobredosis o coma.
  • Con GHB/GBL la combinación con otras sustancias depresoras del SNC, como las benzodiacepinas, no suma los efectos, sino que los multiplica. Esto puede suponer un riesgo muy alto de paro respiratorio y coma, incluso con dosis que por separado podrían parecer moderadas. Es una combinación muy arriesgada.

Estos riesgos en la mezcla con sustancias depresoras se ven aumentados con alprazolam y zolpidem, debido a su acción rápida, lo que puede derivar en incapacidad para formar nuevos recuerdos a largo plazo después del consumo.

En el caso de la mezcla con diazepam o clonazepam, se puede facilitar una depresión respiratoria más intensa por la larga duración de estos fármacos en el organismo.

  • Con ketamina, al producir efectos depresores y disociativos, puede potenciarse la sedación, amnesia y descoordinación, aumentando el riesgo de caídas, desmayos e incluso situaciones potencialmente mortales como perder la consciencia, vomitar e inhalar accidentalmente el vómito.
  • Con sustancias estimulantes se puede producir una sedación atípica tras la bajada del efecto estimulante.
    • Con MDMA el riesgo de sufrir una hipertermia es mayor, ya que muchos de estos fármacos reducen la capacidad de autorregulación y la MDMA aumenta la temperatura corporal. Además, en su mezcla con zolpidem y zopiclona puede aumentar el riesgo de desorientación profunda.
    • Con cocaína pueden contrarrestarse los efectos y, por tanto, se corre el riesgo de redosificaciones arriesgadas. Además, al terminar el efecto estimulante, reaparece la sedación acumulada, aumentando el riesgo de coma.

Si se usan benzodiacepinas de manera crónica, se genera tolerancia y pueden necesitarse dosis más altas para controlar la agitación inducida por la cocaína, pudiendo producir un mayor riesgo de depresión respiratoria.

Además, en algunos casos de personas que consumen cocaína frecuentemente, se ha encontrado una mayor sensibilidad al efecto de las benzodiacepinas, lo que potencia el riesgo de sedación extrema.

Por otro lado, esta combinación puede provocar una situación engañosa para el cuerpo: el corazón sigue acelerado (taquicardia) mientras el SNC está parcialmente deprimido. Esta descoordinación puede desencadenar un colapso cardiovascular inesperado, incluso en personas jóvenes o sin antecedentes.

    • Con speed y metanfetamina, la mezcla con benzodiacepinas puede ser especialmente arriesgada porque sus efectos se enmascaran entre sí. La sustancia estimulante reduce la sensación de sedación y el sedante disminuye la percepción de la estimulación. Esto puede llevar a redosificar, ya sea la benzodiacepina o la sustancia estimulante, aumentando exponencialmente el riesgo de sobredosis.

Además, esta combinación puede provocar una situación engañosa para el cuerpo: el corazón sigue acelerado (taquicardia) mientras el SNC está parcialmente deprimido. Esta descoordinación puede desencadenar un colapso cardiovascular inesperado, incluso en personas jóvenes o sin antecedentes.

A nivel mental y neurológico, la mezcla incrementa la ansiedad, la confusión y el estrés cerebral, y puede aumentar la neurotoxicidad de las estimulantes. En conjunto, el organismo trabaja por encima de sus límites normales, alcanzando niveles muy altos de estrés fisiológico, lo que eleva el riesgo de complicaciones graves.

  • Con psicodélicas, como LSD o psilocibina, pueden reducirse los efectos psicodélicos, dando lugar a aumentar la cantidad consumida y, por tanto, a un aumento de los riesgos. También puede producirse ansiedad intensa si existe dependencia de las benzodiacepinas.
  • Con cannabis

Con THC se potencia la somnolencia y el deterioro psicomotor, aumentando el riesgo de ansiedad paradójica (experiencia de sentir ansiedad, inquietud o tensión sin una causa externa obvia, incluso en momentos de calma y tranquilidad) y ataques de pánico con alprazolam o buspirona. También puede verse reducida la capacidad de reacción y aumentar el riesgo de accidentes.

El CBD puede aumentar los niveles de clobazam y diazepam, potenciando la sedación. Presenta riesgo de hepatotoxicidad leve si se combina con fármacos metabolizados por el hígado.

  • Con fármacos antirretrovirales. La combinación de algunos de estos fármacos (alprazolam, clonazepam, midazolam o trizolam) puede dar lugar a interacciones graves en pacientes con VIH en tratamiento con ritonavir, cobicistat o efavirenz.

Estos fármacos a veces se utilizan para contrarrestar los efectos negativos de un exceso de consumo de estimulantes o para conciliar el sueño después de una sesión de fiesta. Es altamente recomendable no utilizarlos para estos fines. Para evitar este uso, se recomienda gestionar el consumo de estimulantes: reducir las dosis, ponerse límites de horarios de consumo de estimulantes e interrumpir el consumo con tiempo suficiente para que desaparezcan los efectos antes de conciliar el sueño y calcular el tiempo desde la última toma en función de cuándo se quiera acabar la fiesta.

Algunas personas también los usan para mitigar síntomas como paranoias, ansiedad o depresión o para cortar los efectos de un «viaje difícil» con sustancias psicodélicas.

Es importante tener en cuenta que estos fármacos generan tolerancia con rapidez, aumentando el riesgo de desarrollar una relación de dependencia. Por otro lado, es muy fácil acostumbrarse a conciliar el sueño inducido por benzodiacepinas y, con solo unas pocas semanas de uso, estas pueden producir insomnio como rebote al dejar de usarlas y síntomas de abstinencia.



SI ESTÁS TOMANDO UN MEDICAMENTO QUE NO APARECE EN ESTA LISTA, NO QUIERE DECIR QUE NO EXISTAN INTERACCIONES.
Consúltanos a hablaconenergy@energycontrol.org si tienes dudas.

El uso de drogas con fines recreativos está desaconsejado en personas que padecen trastornos depresivos.

Si no has consultado esta información sobre salud, fármacos y drogas, es importante que lo hagas antes de leer la siguiente información.

Depresión y consumo de drogas:
  • Las sustancias que producen efectos estimulantes (speed, cocaína, cafeína, etc.) pueden calmar o apaciguar síntomas depresivos tras su administración inmediata, lo que puede llevar a algunas personas a automedicarse con ellas. La cocaína y la MDMA pueden producir episodios pseudodepresivos a las 24-48 horas de su consumo, que serán más frecuentes e intensos en personas con este tipo de trastornos.
  • Las sustancias depresoras (alcohol, GHB/GBL, ketamina, opiáceos, etc.) tienen efectos ansiolíticos tras su administración inmediata, por lo que personas con tendencia a la depresión son más susceptibles a abusar de ellas en forma de automedicación.

Muchas sustancias estimulantes y depresoras pueden aliviar momentáneamente los síntomas de estos trastornos, lo que puede llevar a realizar una automedicación, pudiendo llevar al establecimiento de una relación de dependencia. Desde Energy Control recomendamos que el consumo de sustancias vaya asociado al placer y no a aliviar malestares.

  • Las sustancias psicodélicas (LSD, setas, 2C-B, etc.) son muy variables en cuanto a sus efectos sobre el estado de ánimo y las circunstancias personales de la persona. La existencia de trastornos depresivos hace más probable la aparición de viajes difíciles o experiencias desagradables.
Interacciones con medicamentos antidepresivos:

Al contrario de lo que pueda parecer leyendo su nombre, los antidepresivos se usan para muchos otros trastornos, además de la depresión, por ejemplo, para trastornos obsesivo-compulsivos, trastornos de ansiedad, insomnio, cese de consumo de algunas sustancias, etc.

Los fármacos antidepresivos tienen una gran variabilidad en su mecanismo de acción:

  • Antidepresivos clásicos: inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAOs), inhibidores reversibles de la monoaminooxidasa (IRMA), antidepresivos tricíclicos (ATC). No es habitual que se receten actualmente, pero aún pueden darse casos.
    Producen efectos secundarios graves a nivel vascular y de disminución del umbral convulsivo, entre otros.
  • Inhibidores selectivos de la recaptación:
    De la serotonina (ISRS).
    De la noradrenalina (ISRN).
    De la serotonina y noradrenalina (IRSN).
    De la dopamina y noradrenalina (IRDN).
  • Nuevos antidepresivos: diferentes mecanismos.
    Mirtazapina también usado en casos de insomnio.

En personas que toman medicación por este tipo de trastornos, es importante tener en cuenta:

  • Antidepresivos inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAOs) como fenelzina, tranilcipromina o moclobemida:
    • La combinación con sustancias como MDMA, metanfetamina, 2C-B, speed, cocaína, 5-Meo-xxT o psilocibina está completamente contraindicada, ya que tienen interacciones sobre su metabolización en el hígado (lo que puede aumentar su toxicidad) y también aumenta el riesgo de síndrome serotoninérgico.
  • Antidepresivos tricíclicos (ATC):
    • Con speed y metanfetamina existe riesgo de problemas graves, como el síndrome serotoninérgico.
    • Con LSD hay varios casos reportados de reacciones adversas graves con esta combinación, como ataques epilépticos. Es probable que esto aplique también a otras psicodélicas.
  • Antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS) como sertralina, fluoxetina, paroxetina o escitalopram:
    • Con sustancias estimulantes (MDMA, speed, cocaína, metanfetamina, etc.) se inhibe el metabolismo de las sustancias, lo que puede dar lugar a un incremento de las concentraciones en sangre de estas y el consiguiente aumento de su toxicidad y riesgos.
      • Con MDMA: a nivel de experiencia subjetiva, esta mezcla puede disminuir o anular los efectos percibidos de la MDMA y, al no notarlos,  algunas personas tienden a aumentar la dosis, sin llegar a notar los efectos placenteros y aumentando exponencialmente los riesgos y efectos secundarios (hipertermia, deshidratación, ansiedad, aumento de presión arterial y frecuencia cardiaca, etc.).

Por otra parte, la combinación de ambas sustancias eleva el riesgo de sufrir un síndrome serotoninérgico. Dejar de tomar estos fármacos en las horas previas o posteriores (ya sea saltándose la toma, adelantándola o retrasándola) no aporta ventajas ni disminuye los riesgos.

Se desaconseja totalmente consumir MDMA durante el tratamiento, ya que podría desestabilizar el trastorno por el que se recetó la medicación y, a su vez, disminuir la eficacia del mismo. A pesar de estar desaconsejada esta mezcla, si decides consumir, es probable que los días posteriores aparezca un bajón anímico que incremente los síntomas depresivos.

Lo más recomendable es esperar a terminar el tratamiento. Una vez finalizado, es necesario esperar un tiempo prudencial de entre 3 y 4 semanas (aunque puede ser más largo dependiendo de las características que haya tenido el tratamiento y de las variables personales).

    • Con sustancias que producen efectos psicodélicos se reducen o suprimen los efectos buscados porque la inhibición en la recaptación de serotonina anula o mitiga los efectos de las psicodélicas.

Como recomendación general a la hora de decidir si consumir una sustancia psicodélica, es muy importante valorar el estado de ánimo, ya que la existencia de trastornos de ansiedad o depresión hace más probable la aparición de viajes difíciles o experiencias desagradables. Al igual que con la MDMA, aumentar la dosis o suprimir una toma del fármaco no garantiza tener una experiencia satisfactoria y sí incrementa el riesgo de efectos adversos.

En el caso de la DMT en formato changa o ayahuasca al contener habitualmente un IMAO, se desaconseja la mezcla con antidepresivos que inhiben la recaptación de serotonina por el riesgo de sufrir un síndrome serotoninérgico, así como aumentar la presión arterial por el efecto de cada una, presentándose un riesgo cardiovascular relevante.

La supresión de efectos psicodélicos tras un tratamiento con antidepresivos ISRS puede prolongarse hasta 3 meses después del cese del antidepresivo, aunque este tiempo variará entre personas (dependiendo del tiempo que haya durado el tratamiento, la dosis recetada, la potencia del antidepresivo concreto, etc.).

Por esta razón, está totalmente desaconsejado consumir justo (o al poco tiempo) después de terminar el tratamiento.

    • Con sustancias depresoras (alcohol, GHB/GBL, opiáceos, etc.) se ven aumentados estos efectos subjetivos y algunos riesgos, por lo que, en caso de mezclar, se recomienda reducir la dosis.
    • Con cannabis no se ha encontrado ninguna interacción relevante.
    • Con ketamina hay sospechas de que puede provocar síndrome serotoninérgico, aunque la evidencia es escasa.
  • Antidepresivos inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN) como venlafaxina, desvenlafaxina o duloxetina:
    • Con metanfetamina se han registrado casos de problemas graves (riesgo de síndrome serotoninérgico, hipertensión y problemas cardiovasculares) en personas que estaban en tratamiento con venlafaxina.
    • Con DMT en formato changa o ayahuasca, al contener habitualmente un IMAO, se desaconseja la mezcla con antidepresivos que inhiben la recaptación de serotonina por el riesgo de sufrir un síndrome serotoninérgico, así como aumentar la presión arterial por el efecto de cada una, presentándose un riesgo cardiovascular relevante.
    • Con otras psicodélicas puede disminuir el efecto subjetivo o deseado de la sustancia psicodélica incluso meses después del cese de la medicación, al igual que ocurre con los antidepresivos ISRS.
  • Antidepresivos inhibidores de la recaptación de dopamina y noradrenalina (IRDN)
    Bupropión:
    • La mezcla con sustancias estimulantes, depresoras en dosis altas o psilocibina disminuye el umbral convulsivo, pudiendo causar crisis epilépticas incluso en personas sin antecedentes.
      • La interacción entre bupropión y MDMA puede prolongar los efectos subjetivos de esta última, aumentar el riesgo de síntomas psicóticos en personas propensas y aumentar la posibilidad de convulsiones, toxicidad serotoninérgica o estimulante, especialmente con dosis altas. También puede dar falsos positivos en pruebas de detección de MDMA en orina.
        Cada una de las sustancias provoca el aumento de la concentración en sangre de la otra, por lo que aumenta la probabilidad de efectos adversos de ambas.
  • Otros antidepresivos:
    Hipérico (Hierba de San Juan):
    • Contiene principios activos (hipericina, hiperforina, etc.) que actúan como antidepresivos al inhibir la recaptación de serotonina, dopamina y noradrenalina. La mezcla con MDMA disminuye los efectos placenteros de esta, por lo que algunas personas tienden a redosificar más, aumentando así los efectos adversos y el riesgos.
  • Antidepresivo sedante.
    Trazodona (inhibidor de la recaptación de la serotonina y antagonista de los receptores 5HT2A):
    • Es un medicamento cuyo mecanismo de acción tiende a provocar una reducción de los efectos placenteros de la MDMA. No obstante, esto depende de diversos factores (por ejemplo, que el consumo de trazodona sea diario o solo puntual). Por otra parte, la combinación de trazodona y MDMA presenta un riesgo potencial de toxicidad serotoninérgica. Si el uso de trazodona se da en ocasiones puntuales (no de manera crónica), sería suficiente con dejar pasar unos pocos días entre el consumo de una sustancia y la otra para mitigar los riesgos. Aunque es conveniente extremar las precauciones en tal caso (hidratación, dosis más bajas de lo habitual, etc.).


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El consumo de drogas (regulada y no reguladas) está contraindicado de forma general en la diabetes, ya que puede suponer un incremento importante de los riesgos. Estos riesgos van a estar en función de muchos factores:

  • Edad.
  • Tipo de diabetes: tipo I (dependiente de insulina) o tipo II (no dependiente de insulina).
  • Tratamiento: dieta, antidiabéticos orales, insulina.
  • Repercusiones de la diabetes sobre la salud.
  • Grado de control.

Si no has consultado esta información sobre salud, fármacos y drogas, es importante que lo hagas antes de leer la siguiente información.

Además, cada sustancia (y su pauta de consumo) es muy distinta y presenta sus propias características. En ese sentido, es difícil detallar todos los factores en un espacio de información general. En cualquier caso y, teniendo en cuenta que una proporción significativa de personas con diabetes jóvenes pueden ser usuarias recreativas de drogas, podemos hacer las siguientes consideraciones a modo informativo.

En principio, ninguna de las sustancias de uso habitual producen alteraciones graves y duraderas de la glucemia (niveles de sangre), al menos, en personas qu eno padecen diabetes. El alcohol sí puede elevar la glucemia, sobre todo en combinación con bebidas azucaradas. En contra de la creencia popular, los cuadros de desvanecimiento que puede producir el cannabis (amarillo, blancazo, pálida, etc.) no son producidos por bajones de azúcar sino por disminución brusca de la tensión arterial.

Así, en el caso de la diabetes, los problemas no están tanto en relación con factores de tipo farmacológico sino en relación con lo que la personas que usa drogas hace mientras está bajo sus efectos. Las sustancias estimulantes (cocaínaspeedMDMAquitan el apetito y el cannabis lo incrementa. Sustancias como la ketamina pueden dificultar el reconocimiento de un cuadro de hipoglucemia (bajadas de azúcar) por parte de la persona por su efecto sobre el sistema de la sensibilidad interna del cuerpo.

En el caso de que una persona con diabetes decida consumir alguna sustancia psicoactiva debería prestar especial interés a las características de la sustancia y sus posibles efectos, controlar la dieta antes y después del consumo, así como tener cuidado con el ejercicio físico (por ejemplo, bailar en el caso de espacios de ocio). El control con un glucómetro también es una herramienta importante.



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El uso de drogas con fines recreativos está particularmente desaconsejado en personas que padecen epilepsia o se encuentran en tratamiento con antiepilépticos.

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Es importante tener en cuenta que la propia afección (epilepsia) tiene contraindicaciones en los consumos, incluso sin medicación de por medio.  

Los antiepilépticos se utilizan principalmente para prevenir convulsiones y tratar otras condiciones como migrañas, dolor neuropático o trastorno bipolar, entre otros.

Epilepsia y consumo de drogas:

La mayoría de las drogas modifican de una u otra manera la química cerebral y muchas de ellas estimulan el Sistema Nervioso Central (SNC), facilitando la aparición de convulsiones.

  • Las sustancias estimulantes (MDMA, speed, metanfetamina, cocaína, catinonas sintéticas, etc.) aumentan el riesgo de convulsiones, incluso en personas que no padecen epilepsia. En personas que la tengan diagnosticada, podría disminuir la efectividad del medicamento prescrito y aumentar las probabilidades de sufrir una crisis.
  • Las sustancias que producen efectos depresores (sobre todo alcohol y GHB/GBL) también facilitan la aparición de convulsiones, sobre todo en dosis elevadas, al igual que los analgésicos opioides, como el tramadol. Por tanto, esta mezcla se considera especialmente arriesgada.
    Las benzodiacepinas tienen propiedades anticonvulsivantes, por lo que podrían considerarse una mezcla de menor riesgo en este aspecto.
  • Los cannabinoides, en concreto el cannabidiol (CBD), presenta actividad anticonvulsivante, y está en algunos casos indicado como tratamiento para la epilepsia. Sin embargo, otros como el THC han reportado evidencias contradictorias. Por tanto, no hay suficiente evidencia científica para sacar conclusiones sobre su seguridad o riesgo en casos de epilepsia. En un contexto de consumo recreativo, productos con alto contenido en CBD y bajo contenido en THC podrían considerarse potencialmente menos arriesgados.
  • Las sustancias psicodélicas han sido menos estudiadas en cuanto a su potencial de inducción de convulsiones. Aunque, en principio, su consumo supone un menor riesgo que el de las estimulantes, también pueden aumentar la probabilidad de convulsiones. En particular, se han reportado algunos casos con psilocibina (el principio activo de las setas), aunque esto sucede con poca frecuencia en personas sin epilepsia.
Interacciones con medicamentos antiepilépticos:
  • Algunos medicamentos antiepilépticos (como el ácido valproico) son metabolizados por el mismo mecanismo que la MDMA y la ketamina, por lo que su mezcla es potencialmente arriesgada, ya que puede aumentar el nivel en sangre de ambos, aumentando su toxicidad.
  • Muchos medicamentos antiepilépticos (como lamotrigina o pregabalina) son depresores del SNC, por lo que su mezcla con sustancias depresoras aumenta los riesgos.
  • La mezcla de estos medicamentos con sustancias estimulantes (MDMA, cocaína, speed, metanfetamina, etc.) puede contrarrestar ambos efectos, generando riesgos cardiovasculares y cerebrovasculares.


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Existen tres tipos distintos de tratamientos farmacológicos para ayudar a dejar de fumar. La nicotina (en forma de chicles o parches, el bupropion y la vareniciclina.

  • La nicotina no presenta interacciones farmacológicas significativas con las sustancias más habituales, por lo que en ese sentido no es necesario tomar precauciones especiales.
  • El bupropion (Zyntabac) es un antidepresivo que actúa sobre la dopamina y noradrenalina. El efecto secundario más frecuente es efectivamente el insomnio, que se puede tratar fácilmente con benzodiacepinas durante un periodo corto de tiempo. Otro efecto secundario, mucho menos común pero importante, es que facilita el que personas predispuestas desarrollen crisis convulsivas (epilépticas) con más facilidad. Esto es más probable que se produzca cuando concurren, además, otras circunstancias que facilitan las convulsiones. La ficha técnica del producto señala de forma explícita «tener especial precaución a la hora de combinarlo con estimulantes». Así, el uso de estimulantes como la cocaína o la anfetamina mientras se está en tratamiento con bupropion está desaconsejado.

Por otro lado el bupropion altera la forma en la que se degradan los medicamentos por un proceso llamado inducción enzimática. Se recomienda precaución al combinar Zyntabac con muchos de los fármacos que afectan al sistema nervioso (antidepresivos tipo ISRS, IMAOs, antipsicóticos, anticonvulsivantes, etc.). Así, en el caso de que se vaya a combinar con drogas psicodélicas o MDMA sería muy recomendable reducir las dosis como precaución. Existen experiencias anecdóticas de efectos desagradables en este sentido.

  • La vareniciclina (Champix) es otro fármaco de reciente aparición indicado en el tratamiento del tabaquismo. Puede inducir (de forma muy infrecuente) efectos neuropsiquiátricos graves. Por este motivo su combinación con sustancias psicodélicas o estimulantes podría tener, al menos teóricamente, efectos negativos.

Teniendo en cuenta que el tratamiento farmacológico del tabaquismo se prolonga durante un máximo de 6-8 semanas y que la persona puede estar particularmente irritable, deprimida o ansiosa durante este periodo, un abordaje razonable sugiere abstenerse durante este periodo del consumo de otras drogas psicoactivas. Además de los motivos expuestos, el consumo de otras drogas puede facilitar una recaída en el hábito tabáquico, que será más probable cuanto menor sea el tiempo de abstinencia.


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Para tratar el hipotiroidismo se utilizan fármacos que son hormonas sintéticas para aumentar la falta de estas.

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Hipotiroidismo y consumos:
  • Con estimulantes (speed, cocaína, MDMA, etc.) el hipotiroidismo disminuye el ritmo metabólico y la respuesta cardiovascular basal. La combinación puede causar taquicardia relativa, arritmias o hipotensión compensatoria, en algunos casos, y iesgo de fatiga extrema tras el pico estimulante. En concreto con la MDMA, el hipotiroidismo puede modificar la respuesta cardiovascular aumentando el riesgo de hipertermia.
  • Con depresoras (alcohol, benzodiacepinas, GHB/GBL, etc.) puede ocurrir un aumento de la fatiga o somnolencia.
Interacción con medicamentos para hipotiroidismo:

Levotiroxina sódica:

  • Con sustancias que producen efectos estimulantes no se han encontrado interacciones farmacológicas relevantes. Sin embargo, los síntomas que pueden aparecer en reacciones adversas o por sobredosificación del medicamento (taquicardia, temblor, ansiedad, agitación e hipercinesia) pueden verse aumentados tras el consumo de cocaína, speed y metanfetamina. Es decir, los posibles efectos secundarios se verían aumentados.
  • Con MDMA podría aumentar la hipertermia. Si se decide consumir, se debe vigilar la temperatura corporal y mantener una buena hidratación. Además, es importante  tener en cuenta otros efectos derivados de la sobredosis de levotiroxina sódica (y solapables con efectos no deseados del consumo de MDMA): arritmia, taquicardias, palpitaciones, vómitos, agitación y psicosis. Se recomienda precaución con no exceder la dosis pautada por el médico de levotiroxina sódica y consumir una dosis baja de MDMA.
  • No hay evidencia clara de que el cannabis afecte directamente al efecto de la levotiroxina. Sin embargo, su consumo puede hacer que la medicación no se tome de forma correcta (por olvidos o cambios en la rutina) y, además, puede provocar efectos como somnolencia o mareo. 

Para tratar el hipertiroidismo se utilizan fármacos antitiroideos. Estos tratamientos requieren seguimiento médico debido a posibles efectos secundarios, como alteraciones hepáticas o hematológicas.

Hipertiroidismo y consumos:

El hipertiroidismo aumenta la taquicardia, presión arterial y el riesgo de arritmias y la mezcla con sustancias estimulantes aumenta dichos riesgos.

Cannabis, psicodélicos y benzodiacepinas no tienen interacción farmacológica directa, pero estas sustancias pueden  aumentar la frecuencia cardíaca o ansiedad, lo que podría potenciar síntomas residuales de hipertiroidismo.

Interacciones con medicamentos para hipertiroidismo:

Metizamol y propiltiouracilo (antitiroideos):

  • Con alcohol. Potencial efecto hepatotóxico de propiltiouracilo y, en menor medida, de metizamol. El consumo de alcohol puede aumentar el riesgo de daño hepático.
  • Con estimulantes (speed, cocaína, MDMA, etc.), aunque los antitiroideos reducen la producción hormonal, los efectos cardiovasculares de los estimulantes siguen presentes, por lo que el riesgo sigue siendo alto.

Propranolol:

  • Con alcohol baja la tensión arterial y aumenta el efecto depresor del alcohol.
  • Las sustancias estimulantes (cocaína, MDMA, speed) causan vasoconstricción (contracción de los vasos sanguíneos) y el propranolol reduce la frecuencia y contractilidad cardíaca, pero no inhibe la vasoconstricción. Por ello, mezclar propranolol con estimulantes no es recomendable, ya que los vasos sanguíneos se estrechan y la presión aumenta, mientras que el corazón no da señales claras, ocultando el riesgo de infarto o mareos graves. Es probable que los efectos adversos o tóxicos de la cocaína sean mayores.


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Los estrógenos son hormonas que están presentes en la composición de muchos anticonceptivos hormonales, así como en las terapias hormonales como las que pueden emplear las mujeres trans o las mujeres cis en menopausia. Se prescriben también en algunas enfermedades o para manejar el acné.  El uso de hormonas para modificar los caracteres sexuales debería estar supervisado por personal especializado para minimizar la aparición de efectos secundarios o tóxicos, eligiendo aquellos preparados más adecuados en cada situación.

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Interacción con medicamentos estrógenos: 
  • Con tabaco se multiplica el riesgo porque los estrógenos tienen un efecto protrombótico que facilita la aparición de coágulos en las piernas (trombosis venosa profunda) y en los pulmones (tromboembolismo pulmonar).
    Así, en mujeres (trans o cis) que utilizan hormonas estrogénicas, el uso de tabaco está particularmente contraindicado. En caso de fumar tabaco, hay que considerar que los preparados por vía oral (como el etinilestradiol, presente en muchos anticonceptivos) suelen dar más problemas en este sentido que los transdérmicos o inyectados.
  • Los estrógenos pueden causar pequeñas alteraciones hepáticas que el alcohol puede aumentar. Normalmente no es grave, pero si ya hay señales en analítica, mejor no añadir más carga.
  • Con MDMA se puede potenciar el bajón posterior porque los estrógenos pueden producir alteraciones en el estado de ánimo (sobre todo de tipo depresivo).

Los esteroides anabólicos-androgénicos (EAAs) son un grupo de fármacos derivados de la testosterona. Tienen efectos anabólicos (construcción muscular) y androgénicos (masculinización). Tienen distintas indicaciones médicas. Pueden producir efectos psicológicos (cambios en el deseo sexual, agresividad y depresión) al utilizar dosis elevadas o tras suspender el tratamiento bruscamente.

Existen decenas de EAAs distintos, cada uno de ellos con sus riesgos y problemas específicos. Así, los riesgos dependen en gran medida del fármaco utilizado, pauta, frecuencia y dosis de administración. Los efectos secundarios y riesgos serán más frecuentes e intensos en esteroides poco estudiados o al utilizar dosis elevadas.

Interacción con medicamentos esteroides anabolizantes:
  • Con alcohol y otras sustancias que se metabolizan a través del hígado puede incrementar los niveles de toxicidad hepática.
  • Con sustancias estimulantes (speed, cocaína, MDMA y mefedrona) pueden potenciarse los cambios en el estado de ánimo (incrementando el riesgo de comportamientos agresivos o paranoides). Además, es posible que se produzca taquicardia,  hipertensión y arritmias, aumentando el riesgo de infarto o accidente cardiovascular, incluso en personas jóvenes. En concreto, con la MDMA, aumenta el riesgo de deshidratación e hipertermia.


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En los últimos años se han comercializado distintos fármacos para el tratamiento de la impotencia asociada a distintas enfermedades (neurológicas, endocrinas, vasculares, etc.). El sildenafilo (Viagra), tadalafilo (Cialis) y vardenafilo (Levitra) son los más conocidos de este grupo. En ocasiones, estos fármacos son utilizados por personas jóvenes y sanas para incrementar su rendimiento sexual o como «ayuda» después de una sesión de fiesta.

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Este tipo de fármacos tienen solo efectos sobre la circulación del pene, pero no incrementan el deseo sexual ni son afrodisíacos. Sin estímulo sexual (o ante una situación poco estimulante) no producen efectos.

La compra fuera del circuito farmacéutico (compras por Internet o a una persona desconocida) favorece la probabilidad de encontrar fraudes, adulteraciones o sustancias tóxicas.

Es importante conocer las dosis y duración de acción de cada uno de los distintos fármacos. Por ejemplo, el sildenafilo se presenta entre dosis de 25-100 mg con una duración de 4-6 horas. El tadalafilo se presenta en dosis de 5-20 mg y su duración es de 36 horas.

Como cualquier otra sustancia puede producir efectos adversos (enrojecimiento facial, dolor de cabeza, dolor de espalda, taquicardia, mareo, etc.) o tóxicos. Estos efectos serán más probables al utilizar dosis elevadas o en combinación con otros fármacos o drogas.

Las noticias y comunicaciones científicas sobre problemas graves en combinación con drogas ilegales son escasas. Pero existe la posibilidad de efectos de tipo «rebote» (a un efecto hipotensor producido por un fármaco el organismo responde con taquicardia e hipertensión de forma refleja) que puede incrementarse por el efecto otras drogas. Así, utilizar este tipo de fármacos para mejorar el rendimiento sexual tras tomar dosis elevadas de estimulantes o MDMA puede suponer un riesgo, al menos a nivel teórico. Conviene extremar la precaución a la hora de combinar drogas ilegales que tengan efectos sobre la tensión o la frecuencia cardíaca y los fármacos antiimpotencia.

La  combinación de estos fármacos con popper (nitrato de amilo) está claramente contraindicada y es muy peligrosa. Estos fármacos disminuyen la tensión multiplicando el efecto del popper, que tiene propiedades parecidas. La posibilidad de un síncope (pérdida de consciencia) o repercusiones cardiovasculares son importantes en este caso.



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Existen distintos tipos de tratamientos frente al acné, dependiendo de su gravedad y las características de la persona.

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No existen datos que señalen que el consumo de drogas empeore los cuadros de acné.

La mayoría de los tratamientos tópicos (cremas): peróxido de benzoilo, toallitas de antibiótico, ácido azeláico, etc. no presentan interacciones relevantes con las sustancias más habituales.

El tratamiento oral con isotretinoína (Roacután, Isdiben, etc.) es una alternativa eficaz en los casos de acné moderado o grave. Este tratamiento implica realizar análisis de sangre de forma periódica, ya que puede afectar a distintos parámetros (glucosa, triglicéridos, colesterol, transaminasas, etc.). Una elevación de transaminasas puede implicar daño en el hígado, por lo que obliga a suspender el tratamiento con el fármaco.

Así, las drogas que tienen potencial de afectar al hígado (alcoholanfetaminaMDMAsetasno están recomendadas mientras se está en tratamiento con Isotretinoína. Por un lado facilitan el que se puedan producir daños en el hígado. Pero, además, en el caso de una elevación de transaminasas inducida por drogas, aunque sea pasajera, puede ser atribuida erróneamente al fármaco, lo que llevaría a su suspensión innecesaria.



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Referencias bibliográficas sobre salud, fármacos y drogas

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Las opiniones vertidas en este documento no son necesariamente las de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas.

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